martes, 31 de marzo de 2015

“EL ENFOQUE FUNCIONAL AL LENGUAJE Y EL ENFOQUE TIPOLÓGICO A LA GRAMÁTICA” DE TALMY GIVÓN

En esta lectura Givón nos ofrece los antecedentes el enfoque funcional en la lingüística (y otras ciencias) así como una crítica al estructuralismo que por mucho tiempo dominó en los estudios del lenguaje. Givón explica que al tratar de rastrear los orígenes del enfoque funcionalista del lenguaje, sus antecedentes no se encuentran principalmente en los trabajos de lingüistas sino más bien en el de antropólogos, psicólogos, biólogos y aún en el de los filósofos. Sin embargo, muestra que pueden encontrarse antecedentes en algunos lingüistas importantes como son Sapir, Jespersen, Zipf y otros, aunque menciona que el mejor punto de partida del funcionalismo se encuentra en la biología desde hace al menos dos mil años.
En su crítica al estructuralismo explica que éste parte de la idea de que la estructura es autónoma y arbitraria y que por lo tanto no requiere explicarse o que se explica por sí misma. Esto se debe, de acuerdo con Givón, a que los estructuralistas toman tres propuestas de Saussure como dogmas de su enfoque: la arbitrariedad del signo (el cual los estructuralistas extendieron a la gramática), el de idealización (dicotomía lengua-habla) y el de segregación de lo diacrónico y lo sincrónico (extensión de la idealización por la cual se libraban de explicar el cambio en curso).
El enfoque funcional de Givón desciende directamente de la relación entre la sintaxis y el significado tal como fue concebido por Chomsky (1965). Aunque el generativismo clásico insistía en la arbitrariedad y autonomía de la gramática, se admitía que la estructura sintáctica profunda se encuentra en correspondencia biunívoca al significado proposicional. Entonces, Ross y Lakoff (1970) retoman ese período funcional y rechazan la autonomía de la sintaxis. Autores posteriores, en un funcionalismo temprano, se concentran en la relación entre la gramática y la semántica proposicional, en que los estudios gramaticales tengan en cuenta correlaciones de niveles de análisis de la lengua, y sobre todo, en que las construcciones objeto de estudio se actualicen en el discurso.
            El enfoque funcionalista de Givón considera que el análisis de la gramática no es aislado, sino que parte de un conjunto o de un andamiaje cognitivo. Esto es debido a que se considera que el lenguaje tiene dos funciones primarias que son representar y comunicar el conocimiento o la experiencia de manera que se tienen dos subsistemas: la representación del sistema cognitivo (con tres niveles: el lexicón conceptual, la información proposicional y el discurso multiproposicional) y el sistema de codificación comunicativa (con dos instrumentos de codificación: los códigos senso-motores periféricos y el código gramatical).
El lexicón es todo el acervo de información que los humanos tienen, cultural, psicológico, social. Todo el conjunto de reglas que tenemos. Las proposiciones son eventos comunicativos que tienen información como unidad mínima. La propuesta de un discurso multiproposicional se debe a que las estructuras aparezcan descontextualizadas. La interacción entre palabras, preposiciones y discurso es muy importante. Saber que la unidad palabra forma parte de una proposición y que esa preposición forma parte de un discurso. El objeto de estudio y la unidad de estudio de la sintaxis funcional es la proposición.
La gramática es la última incorporación evolutiva a la comunicación humana. Existen dispositivos de codificación de una gramática primaria y niveles más abstractos de la organización gramatical. Dentro de la gramática primaria tenemos morfología, entonación (contornos melódicos a nivel de cláusula, acento y tono a nivel de palabra), rítmica (ritmo y longitud) y orden secuencial de palabra y morfemas. Posteriormente se habla sobre los niveles más abstractos de la organización gramatical (organización jerárquica de los constituyentes, etiquetas de las categorías gramaticales, alcance y relevancia de la relaciones, y relaciones de gobierno y control. La gramática desde el enfoque funcional tiene dos perspectivas, la primera es, una gramática primaria y la segunda, una organización gramatical con unidades más abstractas. Lo que hace la gramática es codificar las proposiciones semánticas y la coherencia del discurso simultáneamente. Su alcance funcional no está tanto en la información contenida en la cláusula sino en las relaciones de coherencia entre lo proposicional y su contexto discursivo más amplio y no implica que no se sobrepongan o interactúen entre los dos, se cohesionan formas y funciones.
El mismo tema semántico proposicional que puede existir en varios tipos de cláusula es explicado en el estructuralismo como relaciones de co-ocurrencia, mientras que en el generativismo son llamadas “estructura sintáctica profunda de las cláusulas”. En el enfoque funcional los varios tipos de cláusula, o variantes estructurales, que se encuentran en la gramática de una lengua no son más que embalaje gramatical diferencial de semántica proposicional contenida en diferentes dominios funcionales pragmático-discursivos.
            Parte de la crítica de Givón a los estructuralistas es que al dar por sentada la arbitrariedad de la gramática dejan de lado la necesidad de mirar los universales gramaticales puesto que la aparente gran diversidad de estructuras por la cuales las lenguas humanas pueden ejecutar las funciones comunicativas se han tomado como evidencia “a primera vista” en contra de los universales. Por su parte, el enfoque funcional ha formado parte de la visión tipológica de la diversidad gramatical translingüística. Givón afirma que la tipología gramatical translingúística no tiene ningún sentido a menos que se base en una definición no estructural del dominio funcional que deba ser tipificado.
            Con respecto al estudio del significado el enfoque funcional trabaja con los conceptos de categoría, continuos y prototipos, los cuales tienen sus antecedentes tanto en la filosofía, en la psicología y por supuesto en la lingüística.
            El enfoque funcional de la gramática se funda en el supuesto de que la gramática es motivada adaptablemente y que por lo tanto no es arbitraria en principio. El asunto de la naturaleza de la gramática se llamó iconicidad. La iconicidad de la gramática no es absoluta sino que más bien es una cuestión de grados. En la mayoría de las construcciones gramaticales, más recursos icónicos (principios) se entremezclan con más recursos simbólicos (reglas).
            La iconicidad relaciona forma y función. Entre los principios de la organización gramatical icónica, también llamadas “reglas de la protogramática”, se cuenta con:
-Reglas de entonación
-Reglas de espaciado
-Reglas de secuencia
-Reglas de cantidad
            La noción de marcación está implícita en el enfoque del tema y las variaciones de la sintaxis. Una noción explícita de marcación entró a la lingüística estructural a través de la Escuela de Praga. Inicialmente era un refinamiento de la noción de “valor lingüístico” de Saussure en oposiciones binarias. Ellos notaron que las distinciones primarias en fonología y gramática eran sistemáticamente asimétricas: un miembro del par contrastante se caracterizaba por la presencia de una propiedad mientras que el otro se caracterizaba por su ausencia (la oposición privativa de Troubetzkoy). La asimetría sistemática del contraste lingüístico fue una reflexión necesaria de la naturaleza jerárquica de las estructuras lingüísticas.
            Los estructuralistas a menudo se contentaban con el aspecto más de la marcación, la de complejidad estructural, al observar que el caso marcado era más complejo, y el no marcado era menos complejo. Sin embargo, para los funcionalistas, observar una preferencia sistemática en complejidad formal era fenomenología y por lo tanto eran hechos que demandaban explicación. Al intentar entender la distribución preferencial de la complejidad estructural en la construcción gramatical, el rasgo más notable que se relaciona con ella era una asimetría paralela en la frecuencia de distribución: la categoría marcada es menos frecuente en los textos (discursos) y la no marcada era más frecuente. Básicamente, la marcación puede ser vista como el principio de iconicidad gobernante que expresa la correlación entre complejidad estructural y funcional.
            Givón afirma que uno también puede notar que la marcación es por excelencia un fenómeno dependiente del contexto. La misma estructura puede ser marcada en un contexto y no marcada en otro. Por ejemplo, en lenguas como el inglés y el español (pero no es el caso por ejemplo para el maya) las cláusulas en voz activa predominan, en términos de la frecuencia, en la comunicación oral cotidiana; mientras que las cláusulas de voz pasiva y las de sujeto impersonal predominan en el discurso académico. Y Givón pregunta: ¿qué tipo de cláusula es el caso marcado y cuál el no marcado? Responde: En el contexto de la comunicación oral cotidiana, la voz pasiva es el caso marcado. En el contexto del discurso académico la voz activa lo será. Por lo tanto, la marcación atañe no solamente a categorías lingüísticas sino también a los contextos comunicativos en los que están inmersas.

viernes, 12 de diciembre de 2014

El concepto de transitividad en diferentes modelos teóricos de la sintaxis

Tradicionalmente, el concepto de transitividad se ha entendido de varias maneras. Una de ellas, muy básica, es la que se encuentra en una gramática prescriptiva, como la del español de Alarcos (2000) donde este concepto se refiere a la posibilidad o imposibilidad de que un verbo admita objeto directo. Esta misma noción se tiene en una gramática de referencia como los es, por ejemplo, el Curso superior de sintaxis española de Gili y Gaya (1975). Dentro de lo tradicional encontramos que la transitividad puede entenderse como una actividad que un agente transfiere a un paciente, o como la acción que transita de un participante a otro. Otra manera de entender este concepto es atendiendo al número de argumentos que puede tomar un verbo dentro de una cláusula. Las diversas teorías sintácticas aquí examinadas han extendido mucho más el concepto de transitividad, teniendo en común que éste se aplica a la cláusula entera y no sólo al verbo. Es posible observar que, por una parte, un grupo de ellas han puesto más énfasis en el lado del número de argumentos (teorías generativistas) y otras lo han puesto más en el lado de la efectividad de la acción o del proceso (teorías funcionalistas).
            En el lado de las generativas tenemos que la transitividad se encuentra dentro del concepto de valencia y se refiere al número de argumentos del verbo. En general, estas teorías consideran que la valencia de los predicados se especifica o se estipula en el léxico (Gramática Relacional, Principios y Parámetros, Sintaxis Léxico-Funcional Gramática Sintagmática Nuclear, Sintaxis Minimalista, Rol y Referencia, Gramática Cognitiva). Lo que difiere es la manera en la que la valencia se concibe dentro de cada modelo teórico al explicar la generación de estructuras bien formadas, aunque en general se le ubica en uno o más niveles en el que la información argumental se estructura. Una visión un tanto diferente dentro de esta corriente (tal vez por su carácter no derivacional) es la de la Sintaxis Sintagmática Nuclear en donde la valencia especifica qué elementos toman los núcleos como especificadores y complementos. De esta manera, formas como preposiciones y adjetivos pueden clasificarse como transitivos o intransitivos. Igualmente, en la Gramática del Rol y la Referencia la transitividad se da por el número de macrorroles que toma un verbo, y se habla de argumentos centrales (directos y oblicuos).
En los enfoques funcionales de Halliday (1968) y Dik (1997) el concepto de transitividad es similar al de la corriente generativista, y esto se debe a que estos enfoques también muestran similitudes con esta corriente en la concepción de la gramática. En el modelo de Halliday (1968) la gramática se organiza por estratos mientras que en el de Dik (1997) se tienen inputs de los cuales, por medio de la aplicación de reglas, se obtienen outputs. En Halliday (1968) se propone el llamado medio, que es el participante por el cual el proceso llega a existir. Dado que el medio puede ser el Actor en una cláusula intransitiva  y la Meta en una transitiva es que ya no se habla de un patrón transitivo/intransitivo sino de un patrón ergativo/no-ergativo. En el enfoque de Dik (1997) los cambios de valencia son el resultado de la aplicación de reglas de formación de predicados.
            Otras teorías funcionalistas, al tener una orientación que toma en cuenta la función comunicativa del lenguaje y estudiarlo a nivel del discurso, es que se enfocan más a la efectividad del proceso. El concepto de transitividad en la Gramática Emergente de Hopper (1987) y el enfoque funcional de Givón (1995) se basa en los parámetros de transitividad de Hopper y Thompson (1980). Estos últimos proponen aislar las partes componentes de la noción de transitividad (para estudiar las formas en las que se codifican translingüísticamente). El principio de aislar las partes componentes es muy importante pues cada componente involucra una faceta diferente de la efectividad o de la intensidad con la que la acción se transfiere de un participante a otro y así saber cuándo una cláusula tiene más alta transitividad o cuándo el evento es prototípicamente transitivo.
            Una diferencia entre los mismos enfoques funcionales puede verse en el tratamiento de la voz gramatical, así, de acuerdo con Dik (1997) la voz es una variación de la asignación de la Función Sujeto y de la Función Objeto debida a la perspectiva del hablante en tanto que  para Givón (1995) la elección de una u otra voz se debe al grado de topicalidad de los constituyentes involucrados en la cláusula (más pragmático).

Bibliografía
Alarcos Lorach, Emilio (2000) Gramática de la lengua española. España: ESPSA.

Blake, Barry J, (1990) Relational Grammar. Londres, Nueva York: Routledge.

Bresnan, Joan (2000) Lexical-Functional Syntax. Wiley: Blackwell

Cifuentes Honrubia, José Luis (1996) Gramática cognitiva. Fundamentos críticos. Madrid: EUDEMA.

Chomsky, Noam (1988) Lectures on Government and Binding. The Pisa Lectures. Dordreche: Foris

Dik, Simon C. (1997) The Theory of Functional Grammar. Berlín, Nueva York: Mouton de Gruyter.

Gili y Gaya, Samuel (1975) Curso superior de sintaxis española. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.

Givón, Talmy (1995) Functionalism and Grammar. Philadelphia: John Benjamins Publishing.

Halliday, M.A.K. (1968) AN Introduction to Functional Grammar. Londres, Nueva York, Melbourne, Auckland: Edward Arnold.

Herrera, Roberto (2005) Procesos de descomposición léxica en español: preposiciones transitivas e intransitivas. En Martha Islas y Cynthia Ramírez (Comps.), México: Universidad Autónoma del Estado de México.

Hopper. Paul (1987) Emergent Grammar. Berkeley Linguistic Society, Vol. 13 (1987), 139-157.

Hopper. Paul y Sandra A. Thompson (1980) “Transitivity in Grammar and Discourse”. Language, Vol 56, Núm. 2 (Jun 1980), 251-249.

Langacker, Ronald W. (2008) Cognitive Grammar. Oxford: Oxford University Press

Perlmutter, D. (1980). Relational grammar. In E. Moravcsik and J. Wirth, Eds., Syntax and Semantics 13:Current Approaches to Syntax. Nueva York: Academic Press, pp. 195-229.

Pollard, Carl e Ivan A. Sang (1994) Head-Driven Phrase Structure Grammar. Chicago: University of Chicago Press.

Radford, Andrew (2004) Minimalist Syntax: Exploring the Structure of English. Cambridge: Cambridge University Press.


Van Valin, R. (2005). Exploring the Syntax-Semantic Interface. Cambridge: Cambridge University Press.

domingo, 7 de abril de 2013

Problemas de la dialectología tradicional, respuestas de la sociolingüística variacionista


De acuerdo con Peter Trudgill (1983) en la dialectología tradicional un investigador de campo puede llegar a cometer errores; por un lado, por no conocer o no estar familiarizado con una variante, o bien, porque al conocerla muy bien o ser hablante de esa variante el investigador puede ya tener ideas preconcebidas sobre ella. Con respecto a esto, expone errores que él encuentra en el Atlas Lingüístico de Inglaterra que tienen que ver concernientes con la transcripción fonética: afirma que las mismas preconcepciones de los investigadores influencian lo que escuchan. Posteriormente expone una serie de ejemplos que tienen que ver con esta misma cuestión en los dialectos del inglés británico. Por lo tanto, Peter Trudgill afirma que la sociolingüística tendría un papel importante en los estudios dialectológicos y contribuyendo en los siguientes puntos (Trudgill 1983:41):


1) Alentar a los dialectólogos no solamente a usar grabadoras y espectrogramas sino también a confiar en estos instrumentos.

2) Los estudios piloto deben de conducirse en cada área bajo investigación y los estudios previos de la localidad deben de estudiarse y anotarse.

3) Siempre que sea posible los investigadores deben ser nativos del área o gente familiarizada con el dialecto local.

4) Debe ponerse mucha atención a la cuestión fonética en detalle.


Este investigador saca a relucir el tema de la selección de informantes; por un lado, expone que los dialectólogos arguyen que la selección de informantes rurales ancianos evita el problema de los niveles estilísticos y de la paradoja del observador, es decir, que los lingüistas quieren observar cómo habla la gente cuando no es observada; mientras que por otro lado, los sociolingüistas tienden a preocuparse mucho sobre la influencia que el observador y la grabadora pueden causar en el informante evitando así un estilo de habla vernacular. Asimismo, se plantea el problema de los cuestionarios los cuales buscan la información palabra por palabra, lo que entonces evita un estilo informal de habla en el cual aparecerían formas que no podrían aparecer en un estilo muy formal que es el de la elicitación. Concluye diciendo que la dialectología es de gran ayuda para la sociolingüística en tanto que la dialectología tiene mucho que aprender de la sociolingüística, en especial en los métodos de estudio.
Eugenio Coseriu (1985) explica que existen más que variedades espaciales, que son las variedades entre estratos socioculturales y diferencias en los distintos estilos de habla. De acuerdo con él existen tres tipos de sistemas de isoglosas: unidades sintópicas, unidades sintráticas y unidades sinfáticas. Dentro de cada unidad sintópica suelen haber diferencias diastráticas y diafáticas. En cada unidad sintrática habrá diferencias diatópicas y diafáticas, así como en cada unidad sinfática habrá también diferencias diatópicas y diastráticas.

Coseriu ejemplifica con los dialectos del español americano. Afirma que las diferencias diastráticas son únicamente de nivel y no son de dialecto como suele suceder en Europa. Esto es, que hay diferencias entre los distintos niveles sociales, lo que da lugar a mucha variación, pero también afirma que dentro de lo que él denomina la lengua “común” o “ejemplar” (lo que sería el estándar de un área particular) también presenta variación diatópica. Coseriu menciona que un error en la dialectología hispanoamericana tradicional ha sido comparar el español popular de América con el español ejemplar de España. Este autor propone que para establecer límites efectivos y proporcionar materiales diatópicamente comparables, la investigación dialectal de una región cualquiera debe realizarse, en cada punto considerado, en el mismo nivel y con respecto al mismo estilo de lengua. Coseriu advierte que de no hacerse de esa manera se correría el riesgo de interpretar como diatópicas diferencias que no lo son, o de ignorar otras diferencias, que en realidad serían diatópicas. Por ejemplo, en mi experiencia, un error común en gente que no es especialista e intenta hacer una descripción del español yucateco, a menudo incluye la s final en algunos verbos conjugados en pasado en la segunda persona del singular como en: dijistes, comistes, caistes etc. y no notan que esa es una variación diastrática de muchas variedades del español.

            Sin embargo, Yolanda Lastra y Pedro Martín Butragueño (2000) afirman que la sociolingüística hispanoamericana sigue las propuestas labovianas por el tratamiento de las clases sociales y que este criterio aplicado a las sociedades hispanoamericanas es problemático por varias razones: la estructura social no es continua, persisten vestigios de estructuras estamentales, la heterogeneidad de las clases medias, la segmentación en sectores tradicionales y modernos llega a los estratos superiores, la existencia de una gran masa de marginados, la presencia de un sistema de imposición cultural y opresión económica. El problema que estos autores plantean es cómo derivar una imagen de la innovación y la difusión lingüística a partir de la persistencia de estructuras tradicionales o al capitalismo periférico recibido en las delegaciones de la ciudad de México y la zona conurbada. Un criterio ellos toman para su estudio es el de modo de vida, el cual definen como “el conjunto de normas, variedades y mecanismos típicos de actividad vital de los hombres, tomada en su unidad con las condiciones que la determinan”. El modo de vida será entonces considerado como un factor sociolingüístico con el que se podrán discutir los mecanismos de innovación y difusión de los cambios lingüísticos y la imagen social de la variación, que como se mencionó antes, intentan estos autores estudiar en la ciudad de México. Los hablantes que son parte central del estudio son los migrantes. De acuerdo con esto se plantean dos modelos: el de consenso supone un continuo social a través del cual pueden deslizarse los individuos; y, el de conflicto, donde varios grupos sociolingüísticos se oponen entre sí con barreras entre ellos. Este último modelo es el que puede ajustarse a la situación de los migrantes en la ciudad de México, ya que los autores mencionan que los migrantes experimentan el conflicto entre sus valores tradicionales y los nuevos valores urbanos, además del contacto lingüístico y del contacto dialectal en la ejecución de los mecanismos del cambio lingüístico. Según ellos, para el caso específico de la ciudad de México se da más el modelo de conflicto, y no únicamente por las tradiciones de los migrantes que contrastan con los de la ciudad, sino también está la estigmatización que tiene el dialecto (y sobretodo el acento) en el resto de la República mexicana, puesto que siempre será común escuchar que entre migrantes se diga: “prefiero tener cualquier acento menos el de los chilangos”.

Es tal vez porque este dialecto va mostrando predominancia en los demás dialectos debido a los medios de comunicación; una prueba de esto es que casi cualquier habitante de México que no sea del DF ya puede reconocer cuando menos dos variedades del español chilango el de las clases altas, mejor conocido como “el acento de los fresas” y el de las clases populares cuyos mejores exponentes son los hablantes del barrio de Tepito.


Bibliografía

COSERIU, Eugenio. 1985 [1977]a. La geografía lingüística. El hombre y su lenguaje. Madrid: Editorial Gredos. 103-158.

LASTRA, Yolanda & Martín Butragueño, Pedro. 2000. El modo de vida como factor sociolingüístico en la ciudad de México. P. Martín Butragueño (ed.). Estructuras en contexto. Estudios de variación lingüística. Mexico: El Colegio de México. 13-43.

TRUDGILL, Peter. 1983. On dialect. Social and Geographical Perspectives. Oxford: Basil Blackwell.

domingo, 4 de marzo de 2012

La hipótesis y su contrastación

La hipótesis es el eje de toda investigación científica, está compuesta de conceptos, juicios y razonamientos. La hipótesis utiliza conocimientos preexistentes y a partir de éstos, utilizando un razonamiento, da conocimientos nuevos.
La hipótesis es la posible respuesta a la pregunta que hicimos del problema planteado en una investigación. No se comprueba que una hipótesis es verdadera, sólo se puede comprobar su falsedad, y así una hipótesis que resiste a la verificación empírica y se comprueba su no falsedad se convierte en teoría.
Después de obtener una hipótesis se tiene que someter a verificación empírica, esto se hace con el proceso de contrastación, pero no se puede hacer con toda la hipótesis sino con enunciados particulares de ésta llamados implicaciones. Las implicaciones se contrastan para saber si son falsas o verdaderas. Si una implicación de la hipótesis es verdadera no necesariamente la hipótesis tiene que ser verdadera, y lo mismo si la implicación es falsa la hipótesis no tendra que ser falsa.
Para hacer la contrastación se requiere de objetividad, y para tener objetividad se necesita tener vigor, que es teórico y empírico. El rigor teórico es para hacer demostraciones como en la lógica y en las matemáticas, y el rigor empírico para hacer comprobaciones y se utilizan en las técnicas de investigación.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Mito griego del dios egipcio Teut (Thot)

"Todavía en los escritos de Platón se conserva el procedimiento de Sócrates de exponer ideas en diálogo, porque la verdad no puede poseerse como una tradición sino sólo como un descubrimiento aislado. Esta exposición se anima con los mitos por los que se revela la naturaleza poética de Platón, lo mismo que con las brillantes ironías de muchos de sus diálogos. Los mitos señalan los huecos del sistema, puesto que sólo se introducen cuando el asunto no puede ser tratado con exacta precisión científica" (Eduardo Zeller)

Me contaron que cerca de Naucratis, en Egipto, hubo un dios, uno de los más antiguos del país, el mismo a que está consagrado el pájaro que los egipcios llaman Ibis Este dios se llamab Teut. Se dice que inventó los números, el cálculo, la geometría, la astronomía, así como los juegos del ajedrez y de los dados, y, en fin, la escritura.
                El rey Tamus reinaba entonces en todo aquel país, y habitaba la gran ciudad del alto Egiptp, que los helenos llaman Tebas egipcia, y que está bajo la la protección del dios que ellos llaman Ammon. Teut se presentó al rey y le manifestó las artes que había inventado, y le dijo lo conveniente que era extenderlas entre los egipcios. El rey le preguntó de qué utilidad sería cada una de ellas, y Teut le fue explicando en detalle los usos de cada una; y según que las explicaciones le parecían más o menos satisfactorias, Tamus aprobaba o desaprobaba Dícese que el rey alegó al inventor, en cada uno de los inventos, muchas razones en pro y en contra, que sería largo enumerar. Cuando llegaron a la escritura:

“¡Oh rey! –le dijo Teut– , esta invención hará a los egipcios más sabios y servirá a su memoria; he descubiero un remedio contra la dificultad de aprender y retener. Ingenioso Teut –respondió el rey– el genio que inventa las artes no está en el caso que la sabiduría que aprecia las ventajas y las desventajas que deben resultar de su aplicación. Padre de la escritura y entusiasmado con tu invención, la atribuyes todo lo contrario de sus efectos verdaderos. Ella no producirá sino el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria; fiados en este auxilio extraño abandonarán a caracteres materiales el cuidado de conservar los recuerdos, cuyo rastro habrá perdido su espíritu Tú no has encontrado un medio de cultivar la memoria, sino de despertar reminiscencias; y das a tus discípulos la sombra de la ciencia y no la ciencia misma. Porque cuando vean que pueden aprender muchas cosas sin maestros, se tendrán ya por sabios, y no serán más que ignorantes, en su mayor parte, y falsos sabios insoportables en el comercio de la vida.”

Sócrates, en el Fedro, Diálogos de Platón

sábado, 3 de diciembre de 2011

Mamá, por qué hablamos...

Siempre tuve predilección por el idioma. No por aprender idiomas, en lo que soy malísimo, sino por entender por qué los seres humanos hablamos y en saber cómo funciona este instrumento. Son cosas que me pregunto desde que tengo uso de razón. A mi esposa le parece increíble que pueda recordar cosas que pasaron hace mucho tiempo en mi vida, ya que siempre le cuento anécdotas de mi infancia muy temprana, como las que me ocurrieron en el kínder, por ejemplo. Claro que muchas de ellas son resultado de oírlas contar a mi mamá una y otra vez; aunque, la última que le pregunté no pudo recordarla con mucha claridad. Yo tampoco recuerdo bien… bueno, lo que no recuerdo es la pregunta que le hice cuando era chico (la cual me encantaría saber), pero lo que sí recuerdo es su respuesta, me dijo: “Bueno, el idioma que hablamos se deriva de uno más antiguo que se llama latín, y del cual salieron otros idiomas como el francés y el italiano.” No recuerdo qué edad tenía pero creo que andaba por los seis o siete años. Ella dice que cree que le pregunté por qué hablamos.
            Muy a su manera, o a su entender, mi mamá siempre trataba de responder a mis preguntas, de las cuales recuerdo mejor las concernientes al lenguaje, que prácticamente son dos, la que ya mencioné y, esta sí la recuerdo perfectamente, la siguiente: le pregunté si existían idiomas en los que una palabra pudiera tener más de un acento. Ella dijo: “Sí (alargando la vocal con entonación ascendente), el maya tiene palabras con más de un acento.” Ignoro si mi mamá estaba entendiendo que yo preguntaba sobre el acento de intensidad, es decir, lo que hace prominente a una sílaba con respecto a otra. Obviamente yo no pensaba en estos términos en aquel entonces, pero sí tenía bien claro que el acento no era la tilde ortográfica sino una sílaba tónica dentro la palabra; incluso, sabía muy bien los tipos de palabra de acuerdo con su acentuación: las palabras agudas que llevan la sílaba tónica en la última sílaba, las graves o llanas que lo llevan en la penúltima sílaba y las esdrújulas en la antepenúltima. De ahí mi interés en saber si podían existir palabras con más de un acento. A la fecha entiendo que el español es una lengua típicamente acentual, en la que el acento de intensidad es contrastivo y que no todas las lenguas funcionan de esa manera. De hecho en el mismo español hay palabras con más de un acento, generalmente dos, uno primario y otro secundario; e incluso puede haber palabras con dos acentos primarios como, por ejemplo, las palabras futbol y beisbol tal como las pronunciamos en México pues comparadas con la pronunciación argentina, por ejemplo, en esa variedad más bien son palabras graves.
            Y qué ocurre con el maya. La respuesta de mi mamá me sorprendió bastante, y es probable que haya sido uno de tantos factores por los cuales decidí aprender ese idioma y más que nada a estudiarlo. Descubrí (no en el sentido científico) que el maya no es un idioma acentual como el español y que sus vocales tienen otros medios de distinción además de éste como son la longitud vocálica, el tono y el grado de vibración de las cuerdas vocales. Aún hoy día tratamos de averiguar cómo funciona el sistema acentual y su relación con los otros rasgos suprasegmentales, en especial con los de longitud y tonalidad. Sin embargo, agradezco mucho a mi mamá por su intención en tratar de resolverme estas dudas de la infancia, pues sus respuestas eran mejores a las clásicas “Búscalo en el diccionario” o “Áistá la enciclopedia” que solía responder mi papá y que del puro coraje ya mejor prefería quedarme con la duda.

sábado, 5 de noviembre de 2011

El Instituto de Cultura de Yucatán publica DISYUNTIVAS. CUADERNO DE PENSAMIENTO Y CULTURA




Disyuntivas. Cuaderno de Pensamiento y Cultura se plantea como un instrumento de análisis y pensamiento crítico de los fenómenos sociales presentes o históricos, incluyendo en éstos las más variadas expresiones literarias y culturales. Este cuaderno tiene por objetivo el conformar un espacio libre y crítico de los acontecimientos pasados y presentes de la humanidad en todas sus manifestaciones, buscando la generación de discusiones en el seno de la sociedad, las ciencias sociales y las humanidades con el fin de proponer soluciones a los problemas humanos.
Disyuntivas. Cuaderno de Pensamiento y Cultura se compone de cinco que el lector podrá encontrar a lo largo de sus páginas: Dossier, que tratará un tema específico que el comité editorial considere de relevancia actual; Desde la Palabra, sección que estará dedicada a publicar artículos de investigación, ensayos, análisis sociales y teóricos de relevancia actual; Memorial, la cual rescatará artículos publicados años atrás que aún mantengan vigencia para el análisis social o para el conocimiento histórico, además de poder incluir cartas, comunicados, discursos, documentos, manifiestos y todo tipo de comunicación escrita emitida en un determinado momento pero con relevancia para la comprensión de la actualidad y la preservación de la memoria; Voces emergentes, estará dedicada a publicar poesía, cuento, dramaturgia, o cualquier tipo de texto literario así como entrevistas a diferentes escritores o pensadores sociales, o información sobre cualquier otra expresión artística; y finalmente, Comentarios y documentos, sección que dará a conocer noticias de relevancia científica y social, convocatorias a eventos, publicaciones o comentarios sobre algunas de las últimas publicaciones.
            El primer número de Disyuntivas presenta un dossier sobre estudios del lenguaje. El dossier se intitula Lenguas en contacto: Visiones sociales, antropológicas y lingüísticas, puesto que el tópico de lenguas en contacto será tratado en los artículos desde varias ópticas de los estudios del lenguaje, es decir, se irrumpe tanto en el campo de la sociología del lenguaje, en el de la sociolingüística, el de la antropología lingüística, así como en el de la lingüística descriptiva y la pragmática. Todos estos puntos de vista nunca dejan de estar estrechamente relacionados aunque cada autor enfatiza en uno u otro campo para describir, tratar de resolver y proponer soluciones a las situaciones y problemas que desencadena este fenómeno lingüístico y social, a saber: bilingüismo, desplazamiento de lenguas, interferencia lingüística, actitudes lingüísticas, etcétera.
            Disyuntivas espera ser bien recibido en el medio intelectual y poder incidir en la sociedad, contribuyendo a su mejoramiento mediante la difusión y la discusión de las ideas.

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