viernes, 9 de diciembre de 2011

Mito griego del dios egipcio Teut (Thot)

"Todavía en los escritos de Platón se conserva el procedimiento de Sócrates de exponer ideas en diálogo, porque la verdad no puede poseerse como una tradición sino sólo como un descubrimiento aislado. Esta exposición se anima con los mitos por los que se revela la naturaleza poética de Platón, lo mismo que con las brillantes ironías de muchos de sus diálogos. Los mitos señalan los huecos del sistema, puesto que sólo se introducen cuando el asunto no puede ser tratado con exacta precisión científica" (Eduardo Zeller)

Me contaron que cerca de Naucratis, en Egipto, hubo un dios, uno de los más antiguos del país, el mismo a que está consagrado el pájaro que los egipcios llaman Ibis Este dios se llamab Teut. Se dice que inventó los números, el cálculo, la geometría, la astronomía, así como los juegos del ajedrez y de los dados, y, en fin, la escritura.
                El rey Tamus reinaba entonces en todo aquel país, y habitaba la gran ciudad del alto Egiptp, que los helenos llaman Tebas egipcia, y que está bajo la la protección del dios que ellos llaman Ammon. Teut se presentó al rey y le manifestó las artes que había inventado, y le dijo lo conveniente que era extenderlas entre los egipcios. El rey le preguntó de qué utilidad sería cada una de ellas, y Teut le fue explicando en detalle los usos de cada una; y según que las explicaciones le parecían más o menos satisfactorias, Tamus aprobaba o desaprobaba Dícese que el rey alegó al inventor, en cada uno de los inventos, muchas razones en pro y en contra, que sería largo enumerar. Cuando llegaron a la escritura:

“¡Oh rey! –le dijo Teut– , esta invención hará a los egipcios más sabios y servirá a su memoria; he descubiero un remedio contra la dificultad de aprender y retener. Ingenioso Teut –respondió el rey– el genio que inventa las artes no está en el caso que la sabiduría que aprecia las ventajas y las desventajas que deben resultar de su aplicación. Padre de la escritura y entusiasmado con tu invención, la atribuyes todo lo contrario de sus efectos verdaderos. Ella no producirá sino el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria; fiados en este auxilio extraño abandonarán a caracteres materiales el cuidado de conservar los recuerdos, cuyo rastro habrá perdido su espíritu Tú no has encontrado un medio de cultivar la memoria, sino de despertar reminiscencias; y das a tus discípulos la sombra de la ciencia y no la ciencia misma. Porque cuando vean que pueden aprender muchas cosas sin maestros, se tendrán ya por sabios, y no serán más que ignorantes, en su mayor parte, y falsos sabios insoportables en el comercio de la vida.”

Sócrates, en el Fedro, Diálogos de Platón

sábado, 3 de diciembre de 2011

Mamá, por qué hablamos...

Siempre tuve predilección por el idioma. No por aprender idiomas, en lo que soy malísimo, sino por entender por qué los seres humanos hablamos y en saber cómo funciona este instrumento. Son cosas que me pregunto desde que tengo uso de razón. A mi esposa le parece increíble que pueda recordar cosas que pasaron hace mucho tiempo en mi vida, ya que siempre le cuento anécdotas de mi infancia muy temprana, como las que me ocurrieron en el kínder, por ejemplo. Claro que muchas de ellas son resultado de oírlas contar a mi mamá una y otra vez; aunque, la última que le pregunté no pudo recordarla con mucha claridad. Yo tampoco recuerdo bien… bueno, lo que no recuerdo es la pregunta que le hice cuando era chico (la cual me encantaría saber), pero lo que sí recuerdo es su respuesta, me dijo: “Bueno, el idioma que hablamos se deriva de uno más antiguo que se llama latín, y del cual salieron otros idiomas como el francés y el italiano.” No recuerdo qué edad tenía pero creo que andaba por los seis o siete años. Ella dice que cree que le pregunté por qué hablamos.
            Muy a su manera, o a su entender, mi mamá siempre trataba de responder a mis preguntas, de las cuales recuerdo mejor las concernientes al lenguaje, que prácticamente son dos, la que ya mencioné y, esta sí la recuerdo perfectamente, la siguiente: le pregunté si existían idiomas en los que una palabra pudiera tener más de un acento. Ella dijo: “Sí (alargando la vocal con entonación ascendente), el maya tiene palabras con más de un acento.” Ignoro si mi mamá estaba entendiendo que yo preguntaba sobre el acento de intensidad, es decir, lo que hace prominente a una sílaba con respecto a otra. Obviamente yo no pensaba en estos términos en aquel entonces, pero sí tenía bien claro que el acento no era la tilde ortográfica sino una sílaba tónica dentro la palabra; incluso, sabía muy bien los tipos de palabra de acuerdo con su acentuación: las palabras agudas que llevan la sílaba tónica en la última sílaba, las graves o llanas que lo llevan en la penúltima sílaba y las esdrújulas en la antepenúltima. De ahí mi interés en saber si podían existir palabras con más de un acento. A la fecha entiendo que el español es una lengua típicamente acentual, en la que el acento de intensidad es contrastivo y que no todas las lenguas funcionan de esa manera. De hecho en el mismo español hay palabras con más de un acento, generalmente dos, uno primario y otro secundario; e incluso puede haber palabras con dos acentos primarios como, por ejemplo, las palabras futbol y beisbol tal como las pronunciamos en México pues comparadas con la pronunciación argentina, por ejemplo, en esa variedad más bien son palabras graves.
            Y qué ocurre con el maya. La respuesta de mi mamá me sorprendió bastante, y es probable que haya sido uno de tantos factores por los cuales decidí aprender ese idioma y más que nada a estudiarlo. Descubrí (no en el sentido científico) que el maya no es un idioma acentual como el español y que sus vocales tienen otros medios de distinción además de éste como son la longitud vocálica, el tono y el grado de vibración de las cuerdas vocales. Aún hoy día tratamos de averiguar cómo funciona el sistema acentual y su relación con los otros rasgos suprasegmentales, en especial con los de longitud y tonalidad. Sin embargo, agradezco mucho a mi mamá por su intención en tratar de resolverme estas dudas de la infancia, pues sus respuestas eran mejores a las clásicas “Búscalo en el diccionario” o “Áistá la enciclopedia” que solía responder mi papá y que del puro coraje ya mejor prefería quedarme con la duda.

sábado, 5 de noviembre de 2011

El Instituto de Cultura de Yucatán publica DISYUNTIVAS. CUADERNO DE PENSAMIENTO Y CULTURA




Disyuntivas. Cuaderno de Pensamiento y Cultura se plantea como un instrumento de análisis y pensamiento crítico de los fenómenos sociales presentes o históricos, incluyendo en éstos las más variadas expresiones literarias y culturales. Este cuaderno tiene por objetivo el conformar un espacio libre y crítico de los acontecimientos pasados y presentes de la humanidad en todas sus manifestaciones, buscando la generación de discusiones en el seno de la sociedad, las ciencias sociales y las humanidades con el fin de proponer soluciones a los problemas humanos.
Disyuntivas. Cuaderno de Pensamiento y Cultura se compone de cinco que el lector podrá encontrar a lo largo de sus páginas: Dossier, que tratará un tema específico que el comité editorial considere de relevancia actual; Desde la Palabra, sección que estará dedicada a publicar artículos de investigación, ensayos, análisis sociales y teóricos de relevancia actual; Memorial, la cual rescatará artículos publicados años atrás que aún mantengan vigencia para el análisis social o para el conocimiento histórico, además de poder incluir cartas, comunicados, discursos, documentos, manifiestos y todo tipo de comunicación escrita emitida en un determinado momento pero con relevancia para la comprensión de la actualidad y la preservación de la memoria; Voces emergentes, estará dedicada a publicar poesía, cuento, dramaturgia, o cualquier tipo de texto literario así como entrevistas a diferentes escritores o pensadores sociales, o información sobre cualquier otra expresión artística; y finalmente, Comentarios y documentos, sección que dará a conocer noticias de relevancia científica y social, convocatorias a eventos, publicaciones o comentarios sobre algunas de las últimas publicaciones.
            El primer número de Disyuntivas presenta un dossier sobre estudios del lenguaje. El dossier se intitula Lenguas en contacto: Visiones sociales, antropológicas y lingüísticas, puesto que el tópico de lenguas en contacto será tratado en los artículos desde varias ópticas de los estudios del lenguaje, es decir, se irrumpe tanto en el campo de la sociología del lenguaje, en el de la sociolingüística, el de la antropología lingüística, así como en el de la lingüística descriptiva y la pragmática. Todos estos puntos de vista nunca dejan de estar estrechamente relacionados aunque cada autor enfatiza en uno u otro campo para describir, tratar de resolver y proponer soluciones a las situaciones y problemas que desencadena este fenómeno lingüístico y social, a saber: bilingüismo, desplazamiento de lenguas, interferencia lingüística, actitudes lingüísticas, etcétera.
            Disyuntivas espera ser bien recibido en el medio intelectual y poder incidir en la sociedad, contribuyendo a su mejoramiento mediante la difusión y la discusión de las ideas.

sábado, 22 de octubre de 2011

Van Dijk, Teun A. “¿Un estudio lingüístico de la ideología?” en: Discurso y Educación. Ensayos en Honor a Luis A. Gómez Macker, Giovanni Parodi Sweis, Editor, Ediciones Universitarias de la Universidad Católica de Valparaíso (Chile), 1999, pp. 27-42.

Teun A. Van Dijk esboza una teoría para los estudios lingüísticos de las ideologías partiendo de que éstas se “expresan y reproducen” por el uso de la lengua, entre otras prácticas sociales. Se centra en el lenguaje porque considera que una ideología es “inconcebible” sin su uso. Arguye que son pocos los lingüistas con “preocupación social” que han hecho este tipo de estudios, mientras los científicos sociales que sí los han llevado a cabo no tienen la preparación pertinente o la teoría más reciente para hacerlo. Antes de entrar directamente a la relación entre lenguaje e ideología, Van Dijk critica el concepto tradicional de diversos estudiosos y explica su propio concepto. Rechaza que una ideología sea inherentemente negativa ya que no se identificará únicamente con el sistema de creencias de los grupos dominantes sino con el “sistema básico de creencias que subyace a la cognición social de una grupo”. Además del hecho de que las creencias ideológicas pueden expresarse y reproducirse por medio del lenguaje, otra relación que tiene este último con la ideología según Van Dijk es que el contenido semántico de las oraciones o discursos del lenguaje se constituye por las proposiciones ideológicas; y uno más es la expresión de creencias específicas, a las cuales denomina “modelos mentales”. La propuesta de Van Dijk determina que para acceder a la parte sicológico-cognitiva de grupos determinados en una sociedad y/o cultura es necesario, por un lado, estudiar la semántica de las proposiciones de los miembros de esos grupos, y por el otro estudiar la formas lingüísticas puesto que éstas generalmente se encuentran afectadas por la ideología.

     Teun A. Van Dijk propone que las ideologías pueden y deben de estudiarse desde el punto de vista del análisis lingüístico. Aunque advierte que el lenguaje no es la única práctica social que cumple esta función de expresar y reproducir las ideologías, para este autor no es posible su existencia o supervivencia sin su uso, por ejemplo, no existiría el indigenismo en América Latina de no ser por miembros de grupos determinados que propugnan reivindicaciones políticas y sociales para los indígenas. Esto es llevado a cabo por medio de discursos, mensajes en medios de comunicación y a través de diversos tipos de producción literaria, ya sea para los miembros de esos grupos o para convencer a los miembros de otros grupos. Hay que señalar que Van Dijk establece un concepto más amplio de ideología y entiende ésta como el “sistema básico de creencias específicas que subyace a la cognición social de cualquier grupo en una sociedad determinada”, y les atribuye un carácter inherentemente social, de la misma manera en que una comunidad lingüística comparte el código del sistema lingüístico. Esto permite hacer una distinción entre la ideología de un grupo determinado y el “uso personal” de esa ideología, tal como la distinción que podemos hacer cuando hablamos del lenguaje, por un lado tenemos la lengua, el sistema que toda la sociedad tiene en común, y por el otro el habla, que es el empleo personal de ese sistema. Una ideología puede ser ese conjunto de creencias que pueda tener un grupo de “jóvenes punk” con respecto al sistema de gobierno o a la democracia, pero tal vez cada miembro expresará una creencia personal que se salga del rango de su ideología grupal. De ahí Van Dijk afirma que sería posible acceder a los modelos mentales del grupo de “jóvenes punk” analizando las formas lingüísticas de las proposiciones expresadas por los miembros ya que estas formas se encuentran influenciadas por la ideología; y no tanto en enunciar netamente las creencias ideológicas, que entre ellos ya se piensan sabidas y entendidas por el grupo, sino, como él mismo menciona: “por las discusiones sobre la aplicación de principios ideológicos generales a la evaluación de nuevas situaciones, grupos, tareas o tipos de acontecimiento”.

     El análisis que Teun A. Van Dijk propone para las ideologías es positivo porque además de promover la interdisciplinariedad entre ciencias sociales y disciplinas lingüísticas, nos permitiría acceder a los modelos mentales de los diferentes grupos que componen a las sociedades. Este es otro punto a favor de su propuesta, puesto que el concepto de ideología de Van Dijk incluye a cualquier clase de grupo siempre y cuando se comparta un conjunto o sistema de creencias fundamentales, básicas y especialmente específicas. Sin embargo, aunque el mismo autor lo advierte, no profundiza en el concepto de grupo. Me parece que tiene razón cuando dice que son pocos los lingüistas con conciencia social, porque es raro que un lingüista aplique sus conocimientos en algo que no aporte nada a alguna a la teoría lingüística pura, y de la misma forma un científico social que no tenga la intención recién mencionada difícilmente adquirirá los conocimientos pertinentes para poder aplicarlos. De hecho Van Dijk profundiza en una teoría de la ideología y sólo propone la lingüística como una herramienta, como un canal por el cual llegar a la cognición social de los miembros de los grupos.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Hermógenes: el Saussure de la antigüedad


El signo lingüístico es arbitrario.
Sirvan de prueba las diferencias entre las lenguas
y la existencia misma de lenguas diferentes.

Ferdinand de Saussure

El diálogo Cratilo, de Platón, es, en mi opinión, en donde se manifiesta más claramente la naturaleza sofista de Sócrates en su intento de persuadir a sus interlocutores por más que afirme ser ignorante de las cosas, no sabiendo lo que es cierto y lo que no lo es. Este diálogo se ocupa del lenguaje, sobre lo que los participantes llaman “la ciencia de los nombres”. En él tenemos a tres personajes, cada uno con una postura con respecto a la naturaleza y propiedad de los nombres: Cratilo, Hermógenes y, por supuesto, Sócrates. Veamos los argumentos de cada uno.

Sobre la naturaleza de los nombres
Cratilo afirma que cada cosa tiene un nombre que le es naturalmente propio, esto es, que la naturaleza ha atribuido a los nombres un sentido propio siendo el mismo para los helenos que para los bárbaros.
            Por su parte, Hermógenes argumenta que la naturaleza no ha dado nombre a ninguna cosa pues todos los nombres tienen su origen en la ley y el uso. Por lo tanto, los nombres no pueden tener otra propiedad que la que deben a la convención y consentimiento de los hombres y que tan pronto como alguno ha dado un nombre a alguna cosa tal nombre es la palabra propia, y si se le reemplazara con otra el nuevo nombre no es menos propio que lo era el precedente. Es notable que el argumento de Hermógenes se basa en la observación y en la experiencia, pues este filósofo señala que en las diferentes ciudades griegas las mismas cosas pueden tener nombres distintos y que esta variación se observa “lo mismo comparando helenos con helenos que helenos con bárbaros”.
            Cratilo refuta la afirmación de Hermógenes y expone que no es un nombre aquel del que se valen algunos después de haberse puesto de acuerdo para servirse de él; y que un nombre de tales condiciones sólo consiste en cierta articulación de voz. El ejemplo que Cratilo da a este respecto es que la palabra Hermógenes, siendo un apodo, no es un nombre que le sea propio aunque todos los hombres le llamen así.
            A mi parecer, el argumento de Hermógenes está planteando las bases de lo que muchos, pero muchos años más tarde sería la lingüística de Ferdinand de Saussure, al menos en dos puntos fundamentales: la arbitrariedad del signo lingüístico y la propia definición de lo que es la lengua: “un producto social de la facultad del lenguaje y un conjunto de convenciones necesarias adoptadas por el cuerpo social para permitir el ejercicio de esa facultad en los individuos”.
            Definitivamente Hermógenes tiene la noción de la lengua como un sistema de comunicación hablada compartido por una o más comunidades humanas, aunque parece enfatizar demasiado sobre la arbitrariedad al admitir que un solo hombre puede cambiar el nombre a alguna cosa; pero, hay que reconocer la importancia de su razonamiento en este debate. Ya Saussure se encargará de afinar el concepto de arbitrariedad:

La palabra arbitrario necesita también una observación. No debe dar idea de que el significante depende de la libre elección del hablante (ya veremos luego que no está en manos del individuo el cambiar nada en un signo una vez establecido por un grupo lingüístico); queremos decir que es inmotivado, es decir, arbitrario con relación al significado, con el cual no guarda en la realidad ningún lazo natural.

            El argumento de Sócrates se encuentra en medio de los dos precedentes; pues, por un lado sí cree que los nombres les son naturales a las cosas: “los seres tienen en sí mismos una esencia fija y estable; no existen con relación a nosotros… sino que existen según la esencia que les es natural”. Después de una serie de analogías, poco afortunadas desde mi punto de vista, agrega: “¿No es preciso… que diga las cosas como es natural decirlas, y que sean dichas sirviéndose del instrumento conveniente para hablar con verdad; mientras que si procede de otra manera se engañará y no hará nada de provecho?”
            Sin embargo, Sócrates parece convencido de que alguien tuvo que haberle puesto nombres a los seres y sobre esto agrega: “No es árbitro todo el mundo de poner nombres sino sólo el verdadero obrero de nombres, el legislador.” Pues “…sólo es competente el que sabe qué nombre es naturalmente propio a cada cosa…” Su argumento se basa en una serie de analogías en las que el nombre es tratado como un instrumento, y donde sale a relucir la famosa teoría de las ideas de Platón:

El tejedor se sirve de una lanzadera hecha por el carpintero, pero para que el primero pueda construir otra lanzadera se atendrá a la idea que sirvió de base al segundo. Todos los herreros no emplean el mismo hierro, aunque hagan el mismo instrumento para el mismo fin. Con tal de que se reproduzca la misma idea, poco importa el hierro, siempre será un excelente instrumento.
Es preciso que el legislador sepa formar con sonidos y sílabas el nombre que conviene naturalmente a cada cosa. Sea heleno o bárbaro con tal que, conformándose a la idea del nombre, dé a cada cosa el nombre que la conviene poco importan las sílabas de que se sirva.

            Baste decir, siguiendo a Saussure, que lo que une el signo lingüístico no es una cosa y un nombre, sino un concepto y una imagen acústica; ambos son psíquicos y se unen en nuestro cerebro por un vínculo de asociación.

Examen sobre la propiedad de los nombres
Sócrates pretende demostrar su argumento, la propiedad natural del nombre y la autoridad del legislador para nombrar, por medio del examen de los nombres. Examina infinidad de nombres: de héroes, de dioses, de objetos diversos y de conceptos. Su análisis parece ser etimológico aunque realmente el de la mayoría de las palabras parece estar forzado en cuanto al origen de los elementos que las conforman y, en muchos casos, Sócrates se deslinda de dar una explicación arguyendo que algunos de esos elementos son de origen bárbaro.
            De ahí distingue lo que él llama palabras primitivas de palabras derivadas:

Supongamos que se pregunte de qué palabras se compone un nombre, y estas palabras de qué otras se componen a su vez, y que se prosiga así indefinidamente; ¿no resultará que al fin el interrogado se verá en la necesidad de no responder al interrogador?
¿Será cuando haya llegado a palabras que son como elementos de las otras palabras y discursos? Porque si estas palabras son verdaderamente elementales no puede decirse que estén compuestas de otras.

            De esta manera, las palabras derivadas toman de las primitivas el poder que tienen de representar las cosas, pero las palabras primitivas no se componen de otras palabras ya que el nombre primitivo es la imitación de un objeto mediante la voz. No obstante, Sócrates descarta el origen de esto en las onomatopeyas. Según Sócrates la imitación de la esencia de las cosas tiene lugar por medio de las sílabas y de las letras.
            Aquí Sócrates esboza lo que parece ser una muy incipiente teoría de la iconicidad (la cual plantea que el hablante optará por la expresión verbal más icónica, es decir, la que corresponda más con la situación observada en el mundo real, y aplicada hoy día a estudios gramaticales) en la que asocia la articulación de los sonidos de los que se componen ciertas palabras primitivas con las ideas o acciones a las que se refieren. Veamos algunos de sus ejemplos:

la letra ρ me parece ser el instrumento propio para expresar toda clase de movimiento. …me parecía haber sido en manos del inventor de la palabra un excelente instrumento para dar idea del movimiento con el cual tiene verdadera analogía. En mil circunstancias se sirve de él con este objeto (ρεîν ‘correr’; τρόμоς ‘temblor’). El autor de los nombres vio, a mi parecer, que la lengua, al pronunciar esta letra, lejos de permanecer en reposo, se agita fuertemente, y he aquí lo que explica el uso que ha hecho de ella.
También ha creído que por la presión que hacen experimentar a la lengua la δ y la τ son perfectamente propias para imitar la acción de encadenar (δεσμός) y de descansar (στάσις).
Ha puesto una α en μέγας (grande) y una η en μηχоς (longitud) porque estas dos letras tienen un sonido prolongado.

            Sin embargo, como bien sabemos de acuerdo con las enseñanzas de Saussure, el significado de las palabras no está ligado por relación alguna con la secuencia de sonidos que le sirve de significante puesto que podría estar representada tan perfectamente por cualquier otra secuencia. A mi parecer las bases de una fonética articulatoria son el verdadero aporte de Platón en este diálogo, así como mostrar el estado en que los gramáticos griegos se encontraban con respecto a las categorías gramaticales que podían encontrarse en el discurso. Pero, lamentablemente, las geniales ideas de Hermógenes sobre el lenguaje se vieron truncadas por más de dos mil años, hasta ser nuevamente planteadas por el padre de la lingüística moderna Ferdinand de Saussure.

viernes, 30 de septiembre de 2011

La dialectología funcional-tipológica

En los trabajos de Walter Bisang (2004) y Bernd Kortmann (1999) se presentan argumentos sobre una perspectiva integracional en cuanto a la relevancia de los estudios de dialectología para la tipología y los de ésta para la dialectología. De igual manera señalan la relevancia de la sintaxis en la dialectología y la del contacto en la tipología. Presentan también los métodos que cada una de estas disciplinas lingüísticas llevan a cabo por separado para tratar de integrarlas en estudios concretos.
Bisang (2004:12) expone que los dialectólogos se concentran en motivaciones sociales e históricas de la variación a través de los dialectos, mientras que los tipólogos se interesan en patrones universales de variación a través de las lenguas y su motivación por la cognición humana y el discurso. Este mismo autor indica los métodos de la dialectología para obtener datos: recurrir a cuestionarios directos o indirectos, las fuentes son los informantes mismos y, de hecho, los criterios para seleccionarlos varían. Aunque hay “hablantes prototípicos” más bien los criterios se adecúan al investigador. Sus resultados se publican en mapas. Puede haber mapas de muestra que presentan la distribución espacial de toda la variación sobre un solo ítem y mapas interpretativos los cuales únicamente presentan variantes que se interpretan como predominantes en un área determinada y se orientan más a conclusiones generales. En ambos tipos de mapa, las regiones o áreas que difieren en una variable que sea de interés se pueden separar por líneas llamadas isoglosas (Bisang 2004:18).
En cambio, en la tipología los datos se recolectan de gramáticas descriptivas, material textual y elicitación en hablantes nativos sobre la base de conceptos semánticos o cognitivos. En ocasiones, los cuestionarios se usan para asegurarse de que se cubren todos los aspectos de un concepto para cada lengua que se analiza. Los problemas que sus métodos presentan son que la elicitación directa implica cierta distorsión porque el hablante nativo provee la información en un espacio sociolingüístico artificial o porque inconcientemente el lingüista involucra sus expectativas que lleva consigo previamente. Por otro lado, la elicitación indirecta por medio de un cuestionario implica un distanciamiento entre el hablante de la lengua y el tipólogo (Bisang 2004:19).
Esto es notado por Kortmann (1999) cuando declara que la tipología está orientada a estudiar la variedad estándar de una lengua y que a menudo es mera necesidad, y que la dialectología sólo se incluye de vez en cuando y de una manera poco sistemática. Bisang (2004:19 y 21) dice que en un estudio tipológico las lenguas analizadas generalmente son parte de una muestra que necesita ciertos criterios para evitar una sobrerepresentación de ciertas estructuras lingüísticas, por lo que los dos criterios más importantes son: la relación genética y la cercanía geográfica de las lenguas seleccionadas. Ambos criterios implican factores sociales. La relevancia de la relación genética consiste en asumir que existe coherencia estructural entre lenguas derivadas de una comunidad lingüística histórica que se separaron en diferentes comunidades lingüísticas. La relevancia de la cercanía geográfica consiste en el contacto entre hablantes de diferentes lenguas y su impacto en la convergencia estructural. Otros criterios pueden ser las similitudes culturales entre los hablantes y la accesibilidad a descripciones gramaticales adecuadas.
De acuerdo con Bisang (2004:25) los tipólogos parten de áreas definidas cognitiva o pragmáticamente para observar los formatos de expresión morfosintáctica atestiguados en una muestra de lenguas. Ellos toman como tipo un rasgo estructural particular asociado a una construcción particular en una lengua particular. De esta forma es posible ver si hay patrones universales de covariación entre la presencia o ausencia de ciertos tipos. Entre las diferencias entre la dialectología y la tipología vemos que para la primera la dimensión geográfica es de central importancia, mientras que para la segunda es un criterio relevante para construir una muestra de lenguas y para excluir la sobrerepresentación de ciertas estructuras producto de la convergencia inducida por el contacto y así poder definir y delimitar lo que es un área lingüística, es decir, un área que incluye lenguas que pertenecen a más de una familia pero que muestran rasgos en común que se encuentran como no pertenecientes otros miembros de una de las familias.
Kortmann (1999) dice que los estudios dialectológicos estudian normalmente la distribución de ítems léxicos y patrones fonológicos como la entonación, y que no se ve mucho la cuestión sintáctica. Bisang (2001:31) apunta que es necesario integrar la dialectología y la tipología para descubrir patrones universales de variación lingüística y para obtener una mejor base de la cual se puedan construir motivaciones de la cognición y el discurso.
Kortmann (1999) ejemplifica esto con tres estudios de caso en dialectología del inglés con respecto a la sintaxis (la cual cabe, por supuesto, en la tipología): cláusulas de relativo, pronombre personales y la negación. Por su parte, Bisang (2004:18) presenta un enfoque de variabilidad que se concentra en la covariación de variables estructurales tal como se usan por hablantes individuales o en ciertos dominios geográficos u otros. Estudia cinco lectos de Anniston, Alabama, EE.UU. donde establece una jerarquía con respecto al uso de was en lugar de were con pronombres de plural. Este tipo de conclusiones son muy comunes en la tipología lingüística:

they > NPpl > we > you(pl) > there

Es decir, se puede concluir que una persona de Anniston que no use el verbo con el número en concordancia con el pronombre en un punto de la jerarquía también lo usará hacia la derecha de esa jerarquía.
En resumen, como bien apunta Kortmann (1999) lo que se proponen estos estudios es crear material dialectológico con muestras representativas de áreas dialectales, así como abordar a los informantes con cuestionarios de estilo tipológico para fenómenos sintácticos individuales. Algo muy importante es que permite determinar los límites en los que las gramáticas de los dialectos pueden variar; y juzgar el ámbito de la variación transdialectal contra el ámbito de la variación translingüística determinada por la tipología.

Bibliografía

Bisang, Walter. 2004. Dialectology and typology – An integrative perspective. B. Kortmann (Ed.). Dialectology meets Typology: Dialect Grammar from a Cross-linguistic Perspective. Amsterdam: Walter de Gruyter. 11-45.

Kortmann, Bernd. 1999. Typology and dialectology. B. Caron (Ed.). Proceedings of the 16th International Congress of Linguists, Paris 1997. CD-ROM. Amsterdam: Elsevier Science.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Sobre el estudio de la filosofía (1953). Por Karl Jaspers

En el filosofar se trata de lo incondicional, verdadero y propio que se hace presente en la vida real. Todo hombre en cuanto hombre filosofa. Pero intelectualmente y con coherencia es importante adueñarse de la esencia de la filosofía rápidamente. El pensamiento filosófico sistemático requiere un verdadero estudio. Este estudio encierra en sí tres caminos.
     Primero, el tomar parte de la investigación científica. Ésta tiene sus dos raíces en la ciencia natural y en la filología y se ramifica en una casi inabarcable multitud de especialidades científicas. La experiencia de las ciencias, de sus métodos y de su pensar crítico hace adquirir una actitud científica que es supuesto indispensable de la veracidad en el filosofar.
     Segundo, el estudio de grandes filósofos. No se llega a la filosofía sino por el camino de su historia. Este camino es para el individuo un trepar, digámoslo así, por el tronco de grandes obras originales. Pero este trepar sólo tiene éxito cuando parte del impulso original de un interés actual, cuando parte del propio filosofar que se despierta en el estudio.
     Tercero, el vivir a conciencia diariamente, la seriedad de las resoluciones decisivas y la responsabilidad de lo hecho y experimentado.
     Quien omite uno de los tres caminos no llega a un claro y verdadero filosofar. Por eso es la cuestión para cada cual, principalmente para cada joven, la forma determinada en que recorrerá estos caminos; pues sólo una pequeña parte de lo asequible a lo largo de ellos logra conseguir él mismo. La cuestión se divide en éstas:

¿qué determinada ciencia intentaré llegar a dominar hasta el fondo como un especialista?
¿cuál de los grandes filósofos voy no sólo a leer sino a estudiar a fondo?
¿cómo voy a vivir?

     La respuesta sólo puede encontrarla cada uno por sí mismo. No puede fijarse como si fuese un contenido determinado, ni puede tener una precisión definitiva, ni venir desde fuera. Principalmente la juventud debe mantenerse en estado de posibilidad y ensayos.
    Por eso el consejo es éste: decidirse con resolución, pero tampoco esto al azar y capricho, sino con la gravedad propia de la continuidad en lo intentado que hace del trabajo sucesivo una construcción.

sábado, 10 de septiembre de 2011

No niños, no alucinan. Esto, pequeños amigos, es una shwa...



En el capítulo 19 de la segunda temporada de Los Simpson, titulado "El sustituto de Lisa", hay una referencia que no había entendido antes del 2007, que fue el año en que inicié la maestría en lingüística. En la licenciatura ya había tomado un curso en fonética y fonología pero he de decir que fue muy precario y ni siquiera vimos el Alfabeto Fonético Internacional. Es por eso que nunca entendí cuál era el chiste en la referencia que el prefecto Skinner hacía sobre la shwa. El chiste, me parece, está en que Skinner les está enseñando algo de fonética y fonología inglesa a los niños, lo cual parece ser un tema muy difícil para niños de segundo de primaria. Supongo que escogieron la shwa, una vocal central media, porque el símbolo fonético que la representa es una e que está de cabeza, y por eso la referencia de "No niños, no alucinan". Esta vocal se encuentra como un fonema en idiomas como el inglés, el francés y en gran variedad de lenguas mexicanas por mencionar algunos (en español puede aparecer sólo fonéticamente). Y parte del chiste está en que la mayoría de los hablantes no es consciente de la fonología de su(s) idioma(s) y en general, sobre todo los hablantes estudiados, están muy apegados al concepto de "letras", que es lo primero que uno debe dejar al dedicarse a estas ramas de la lingüística. Por ejemplo, en una ocasión yo le explicaba a un "pariente" canadiense que tengo que el inglés consta de 12 vocales (sin contar los ocho diptongos) pero él insistia en que sólo tiene cinco: a, e, i, o, u; obviamente, él no podía separar las letras de los sonidos. El alfabeto de un idioma y la fonología del mismo son dos sistemas completamente distintos. Es por eso que para los angloparlantes es muy importante el famoso spelling, pues es claro que en ese idioma no está representada la fonología en el alfabeto (aunque ningún alfabeto o silabario lo hace). En español ocurre que se tienen más letras en el alfabeto que fonemas en el idioma (en México se usan 30 letras en el alfabeto mientras que nuestro español cuenta con 22 fonemas) y debido a eso es que se tienen muchos errores de ortografía, en especial cuando dos o más letras representan un mismo fonema. No obstante, los gramáticos griegos y latinos clásicos ya hacían esta distinción puesto que reconocían muy bien la diferencia entre στοιχειον / γράμμα y ELEMENTUM / LITERA respectivamente.

viernes, 9 de septiembre de 2011

¿INFLUENZIA?

Seguramente usted habrá escuchado en más de una ocasión, durante la ya lejana psicosis con el virus AH1 N1, que alguna persona al hablar sobre el tema dijera: "influenzia". De hecho me atrevo a decir que a usted mismo le habrá ocurrido esto. Pero no se preocupe, pues incluso escuchamos que el Presidente de la República también cometiera este error. No obstante, esto tiene una explicación que por supuesto no es la de "no saber hablar bien". Lo que ocurre es que al hablar, en nuestro cerebro se lleva a cabo el proceso neurolingüístico del "acceso al léxico" el cual consiste en dos partes: la primera es acceder al componente semántico y posteriormente se accede al componente fonológico. Esto lo han comprobado estudios de neurolingüística, y la prueba más contundente ha sido el fenómeno de "tener la palabra en la punta de la lengua" puesto que la persona ya habría accedido a la semántica pero no a la fonología. Entonces, el decir "influenzia" por "influenza" es un fenómeno similar pero que en este caso tiene que ver con la frecuencia de uso de una palabra, es decir, que a menos que usted sea epidemiólogo la palabra "influenza" no es frecuente en su léxico, por lo tanto al hablar de manera fluida el componente fonológico presenta en ocasiones una palabra más común que es "influencia" (debido a la similitud fonética de ambas palabras) aunque por supuesto semánticamente uno se está refiriendo a la enfermedad.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Language as a Window into Human Nature by Steven Pinker

Este video de Steven Pinker lo vi en uno de mis blogs favoritos y trata sobre el uso del lenguaje y su relación con el pensamiento en situaciones sociales determinadas y la diversidad de significados que resulta de la interacción entre los participantes en la comunicación. Espero lo disfruten, es muy bueno.

domingo, 28 de agosto de 2011

Qué onda con la polarización Cooper-Hofstadter

"Al filósofo o al novelista toca ocuparse de las cosas que quedan más allá de lo demostrable" (Edward Sapir)



Hace poco vi nuevamente el capítulo de The Big Bang Theory titulado “La polarización Cooper-Hofstadter” en el cual parece estar representado un aparente roce de la física teórica con la experimental. El capítulo trata sobre un paper que Sheldon y Leonard escriben y por el cual pelean ya que son invitados a dar una conferencia sobre el mismo al Instituto de Física Experimental de Pasadena. Como saben, Sheldon se niega a ir e incluso prohíbe a Leonard su asistencia. El argumento de Sheldon sobre esta decisión es que él no necesita la aprobación de la academia en tanto que Leonard sí, sólo para satisfacer su ego y por la necesidad de constante validación.
            Esta discusión parece ir más allá y muestra lo que Sheldon, que es físico teórico, opina sobre la física experimental. Leonard diseñó el experimento que comprobó la hipótesis de Sheldon, aunque éste último afirmaba que su hipótesis no requería de pruebas y que la academia debería creerle. Sin embargo, Leonard decide ir por su cuenta y al final de la conferencia (en la diapositiva vemos una gráfica con el título Moment of Inertia Measurements) concluye: “…los datos muestran que en temperatura que sólo acerca al cero absoluto, el momento de inercia cambia y lo sólido se vuelve supersólido que, con mucha claridad, parece un estado de la materia previamente desconocido”. Sheldon, escondido entre el público, le reclama que olvidó mencionar la parte en la que él caminaba en el parque y vio a tres niños en un juego mecánico, lo que le hizo pensar en el momento de inercia en gases como el Helio en temperaturas cercanas al cero absoluto, lo que en palabras de Penny significa que “sin la ocurrencia de Sheldon no hubieran podido hacer el experimento”.
            Es claro por qué Sheldon se piensa como el autor principal del artículo, pero su postura, me parece, es errónea en desdeñar el trabajo de Leonard. Ignoro si en la actualidad realmente exista dicho roce entre la física teórica y la experimental, pero creo que ambas deben de considerarse indispensables para el avance de la ciencia. Por ejemplo, en el estudio del nivel fónico de la lengua, Esther Herrera nos habla en su Prólogo del libro Temas de fonética instrumental (El Colegio de México, 2001) sobre el desarrollo que el estudio instrumental del aspecto material del lenguaje ha tenido recientemente y por el cual se ha permitido que la fonética se relacione de mejor manera con la fonología. Ella explica que durante mucho tiempo esta relación se vio truncada por la generalización de la escuela generativista estándar de Noam Chomsky y Morris Halle, la cual privilegiaba el aspecto simbólico a pesar de que previamente ya existían estudios de corte instrumental como el establecimiento de los correlatos acústicos de los rasgos distintivos de Roman Jakobson y Gunnar Fant. En conclusión, dice Esther Herrera:

Actualmente, el acercamiento instrumental abre una brecha promisoria que permite discutir los llamados universales fonéticos; indagar los mecanismos articulatorios de los patrones fónicos; las relaciones entre la representación fonética dada por la fonología y el hecho acústico; la motivación articulatoria del cambio lingüístico, en fin, hace posible que se tienda un puente entre la hipótesis fonológica y el dato concreto.


sábado, 20 de agosto de 2011

Inspiración música


Parece que actualmente, hablando en sentido coloquial y no enciclopédico, se entiende que una musa es la mujer a quien un poeta ama y en quien se inspira para componer sus poemas de amor. Es probable que esta idea romántica venga, precisamente, del romanticismo, en especial de poetas como Manuel Acuña quien tenía a Rosario por musa de su inspiración. Si nos volvemos al sentido enciclopédico, efectivamente la musa es la inspiración del artista o el ingenio propio y particular de cada poeta. Este último sentido viene, por supuesto, de la tradición griega clásica y latina de poetas como Homero, Hesíodo y Virgilio quienes invocaban a las musas para ser inspirados por ellas. Como sabemos, las musas eran ninfas hijas de Zeus y Mnemósine (la memoria). Información detallada sobre las musas aquí.
            De acuerdo con lo que Platón refiere en El Fedro, a través del personaje de Sócrates, la inspiración de las musas era uno de cuatro tipos de delirio (μανία) al que los hombres pueden acceder: El delirio inspirado por los dioses, el inspirado por las epidemias y azotes en castigo por un crimen cometido por algún pueblo, el inspirado por las musas y, finalmente, el que inspiran las bellezas del mundo haciendo que el alma recuerde la belleza verdadera, siendo este último el tópico central de su diálogo. De esta manera, el hombre apasionado por la belleza recibe el nombre de amante, el cual “no quiere separarse de la persona que ama porque nada le es más precioso que este objeto tan bello”.
            Retornando a la inspiración provocada por las musas, Sócrates expone:

Hay una tercera clase de delirio y de posesión, que es la inspirada por las Musas; cuando se apodera de un alma inocente y virgen aún, la transporta y le inspira odas y otros poemas que sirven para la enseñanza de las generaciones nuevas, celebrando las proezas de los antiguos héroes. Pero todo el que intente aproximarse al santuario de la poesía, sin estar agitado por este delirio que viene de las musas, o que crea que el arte sólo basta para hacerle poeta, estará muy distante de la perfección; y la poesía de los sabios se verá siempre eclipsada por los cantos que respiran un éxtasis divino.

            El mismo Sócrates, en este diálogo, es inspirado por las musas e incluso otras divinidades. Él mismo invoca a las musas, previo a la exposición de su primer discurso sobre el amor, después de que Fedro ha leído el de Lisias sobre el mismo tema:

Venid, musas ligias, nombre que debéis a la dulzura de vuestros cantos, o a la pasión de los ligienses por vuestras divinas; yo os invoco, sostened mi debilidad en este discurso, que me arranca mi buen amigo, sin duda, para añadir un nuevo título, después de muchos otros, a la gloria de su querido Lisias.

            A lo largo del primer discurso de Sócrates son varias las referencias que existen sobre esta inspiración. A medio discurso Sócrates pregunta:

Y bien, mi querido Fedro ¿no te parece, como a mí, que estoy inspirado por alguna divinidad?

A lo que Fedro responde:

En efecto Sócrates, las palabras corren con una afluencia inusitada.

Antes de retomar su discurso Sócrates dice a Fedro:

Silencio, y escúchame, porque en verdad este lugar tiene algo de divino, y si en el curso de mi exposición las ninfas de estas riberas me inspirasen algunos rasgos entusiastas, no te sorprendas. Ya me considero poco distante del ditirambo.
Pero escucha el resto de mi discurso, porque la inspiración podría abandonarme. En todo caso, esto corresponde al dios que me posee…

Definitivamente, el sentido romántico de la concepción de la inspiración de los poetas ha fusionado el delirio provocado por las musas con aquel que provoca la belleza del ser amado.

domingo, 14 de agosto de 2011

Mito griego de las cigarras

"Todavía en los escritos de Platón se conserva el procedimiento de Sócrates de exponer ideas en diálogo, porque la verdad no puede poseerse como una tradición sino sólo como un descubrimiento aislado. Esta exposición se anima con los mitos por los que se revela la naturaleza poética de Platón, lo mismo que con las brillantes ironías de muchos de sus diálogos. Los mitos señalan los huecos del sistema, puesto que sólo se introducen cuando el asunto no puede ser tratado con exacta precisión científica" (Eduardo Zeller)

No parece bien que un amigo de las musas ignore estas cosas. Dícese que las cigarras eran hombres antes del nacimiento de las musas. Cuando éstas nacieron y el canto con ellas, hubo hombres, que de tal manera se arrebataron al oír sus acentos, que la pasión de cantar les hizo olvidar la de comer y beber, y pasaron de la vida a la muerte, sin darse cuenta de ello.
    De estos hombres nacieron las cigarras, y las musas les concedieron el privilegio de no tener necesidad de ningún alimento, sino que, desde que nacen hasta que mueren, cantan sin comer ni beber; y además de ésto, van a anunciar a las musas cuál es, entre los mortales, el que rinde homenaje a cada una de ellas. Así es que, haciendo conocer a Terpsícore los que la honran en los coros, hacen que esta divinidad sea más propicia a sus favorecidos. A Erato dan cuenta de los hombres que cultivan la poesía erótica; y a las otras musas hacen conocer los que las conceden la especie de culto que conviene a los atributos de cada una; a Caliope, que es la de mayor edad, y a Urania, la de menor, dan a conocer a los que dedicados a la filosofía cultivan las artes que les están consagradas. Estas dos musas, que presiden a los movimientos de los cuerpos celestes y a los discursos de los dioses y de los hombres, son aquellas cuyos cantos son melodiosos. He aquí materia para hablar y no dormir en esta hora del día.

Sócrates, en El Fedro, Diálogos de Platón

sábado, 13 de agosto de 2011

Notas sobre la adquisición de la fonología española

Recientemente conviví varios días con mi familia en la playa, especialmente con mi sobrina, una niña de cuatro años que aún está aprendiendo a hablar y, como alguna vez dijo la maestra Dorita Pellicer, es difícil quitarse las “antenitas” de lingüista aún estando de vacaciones. Esta convivencia me hizo recordar mucho mis clases sobre adquisición del lenguaje, pues al final me parece haber descubierto (digo me parece porque la adquisición nunca ha sido mi fuerte y pues no se trata de un estudio longitudinal) el estado en el que se encuentra su sistema consonántico. Como bien indica la teoría, los niños comienzan la adquisición con un inventario fonológico que puede mostrar alguna influencia de la lengua nativa y a pesar de este sistema temprano, el vocabulario productivo del niño permanece limitado y varía de niño a niño. Algunos investigadores niegan la organización fonológica durante la adquisición de las primeras palabras, sin embargo muchos otros acuerdan en que los datos del período de las oraciones simples sí muestran esta organización. Acuerdo con esto último.
Lo importante aquí es el tema de la relación entre la competencia y la performancia de los niños, que se traduce en la adquisición como la cuestión de los niveles de representación. A grandes rasgos se pueden argumentar dos posturas. Una es, que solamente existen dos niveles de representación, es decir, que existe una organización perceptiva del niño sobre la lengua del adulto (input) y una representación fonética del niño (output), y que hay una serie de procesos del paso de uno a otro nivel. Esta postura arguye que la percepción del infante es esencialmente como la del adulto al comienzo de la adquisición por lo que existe una discrepancia considerable entre la competencia del niño y su performancia. La otra postura es que hay un nivel intermedio, al que se han referido como el nivel organizativo, donde el niño tiene una organización subyacente relacionada, aunque en distinta forma, a la representación perceptiva de las palabras del adulto. El mapeo del nivel organizativo al fonético está relativamente cercano, así que en esta visión la performancia del niño se considera mucho más cercana a su competencia (Ingram 1989: 384-5).
Yo concuerdo con la primera postura, y es que, como argumenta Bloom, los niños aprenden claramente a pronunciar con corrección las palabras comparando las que producen ellos mismos con las de los adultos que los rodean. (Alcaraz et al. 1998: 26). Para mí, el caso de mi sobrina es curioso, pues aunque sí se encuentran elementos que se señalan en la teoría, hay otros que no había escuchado antes. Por ejemplo, Minerva Oropeza, en su estudio sobre adquisición de la fonología del español como lengua materna, observa que la adquisición de /r/ y /R/ entre vocales implica su sustitución por [l] y [d], sucesivamente hasta alcanzar su plena emisión. En posición final de sílaba en interior de palabra (ante consonante) y en posición final de palabra, sólo se sustituye por [l], tras un período en que se suprime por completo. En este grupo consonántico intrasilábico, es decir, en inicio complejo de sílaba, tras un prolongado período de elisión se sustituye, primero por [y] y luego por [l], para finalmente ser realizada como /r/ o /R/ según el caso (Oropeza 2001: 131).
Mi sobrina aún no pronuncia la vibrante múltiple. Con respecto a los grupos consonánticos de oclusiva más vibrante simple, elide esta vibrante aunque hay ciertas palabras en las que sí la pronuncia, como en [letRa], pero son mínimas. Pero eso no es lo que me llamó tanto la atención sino otras cuestiones. La primera, no puede pronunciar la oclusiva alveolar sonora /d/. A principio de palabra la sustituye por una lateral /l/ y al interior de la palabra, en posición de ataque silábico, por una nasal alveolar /n/ cuando es precedida por otra igual, es decir, que se asimila regresivamente; el ejemplo más significativo es la palabra /donde/ que pronuncia [lonne]. En el primer caso, al parecer, es un “cambio de valor” (Arellanes 2006: 32), esto es, que el rasgo [+oclusivo] se convierte en [-oclusivo] conservando el punto de articulación (alveolar) y el estado glótico (sonoro). En el segundo caso la oclusiva alveolar sonora asimila el rasgo [+nasal] en detrimento del [+oclusivo].
Realmente lo que más me ha llamado la atención es que no pronuncia, en ningún contexto, las consonantes velares /k/, /g/ y /x/ y las sustituye sin distinción por una oclusiva alveolar sorda [t], lo cual concuerda, como dice la teoría, con que esta última es menos marcada que las otras tres. Así, cuando su abuela le dijo: “No hagas eso porque si no tu tía no te lo va a comprar” su respuesta fue: [si me lo tompa].
En conclusión, estoy convencido de que su sistema consonántico simplificado sólo se encuentra en el output puesto que cuando yo le hablaba con estos procesos de manera sistemática ella no era capaz de comprender del todo lo que le estaba diciendo a menos que le hablara normalmente.

Referencias
Alcaraz Romero, Víctor Manuel y Regina Martínez Casas (1998) “La fonología de las primeras palabras del español de la ciudad de México: una relectura a lo propuesto por Roman Jakobson” en: FUNCIÓN 18, Departamento de Estudios en Lenguas Indígenas, Universidad de Guadalajara, pp. 21-34.

Arellanes, Francisco (2006) Disimilación de consonantes laterales en latín y su evolución en dos lenguas romances, México, INAH.

Ingram, D. (1989) First Language Acquisition: Method, Description and Explanation, New York, Cambridge University Press.

Oropeza Escobar, Minerva (2001) “Relaciones secuenciales y procesos fonológicos en la adquisición del español como lengua materna” en: Cecilia Rojas Nieto y María de Lourdes de León Pasquel (coord.), La adquisición de la lengua materna: español, lenguas mayas, euskera, Instituto de Investigaciones Filológicas-Universidad Nacional Autónoma de México-Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, México.

martes, 9 de agosto de 2011

Uno de los registros más antiguos sobre dialectología...

Y los galaaditas tomaron los vados del Jordán a los de Efraín; y aconteció que cuando decían los fugitivos de Efraín: Quiero pasar, los de Galaad les preguntaban: ¿Eres tú efrateo? Si el respondía: No, entonces le decían: Ahora, pues, dí Shibolet. Y él decía Sibolet; porque no podía pronunciarlo correctamente. Entonces le echaban mano, y le degollaban junto a los vados del Jordán. Y murieron entonces los de Efraín cuarenta y dos mil (Jueces 12:5,6)

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