domingo, 28 de agosto de 2011

Qué onda con la polarización Cooper-Hofstadter

"Al filósofo o al novelista toca ocuparse de las cosas que quedan más allá de lo demostrable" (Edward Sapir)



Hace poco vi nuevamente el capítulo de The Big Bang Theory titulado “La polarización Cooper-Hofstadter” en el cual parece estar representado un aparente roce de la física teórica con la experimental. El capítulo trata sobre un paper que Sheldon y Leonard escriben y por el cual pelean ya que son invitados a dar una conferencia sobre el mismo al Instituto de Física Experimental de Pasadena. Como saben, Sheldon se niega a ir e incluso prohíbe a Leonard su asistencia. El argumento de Sheldon sobre esta decisión es que él no necesita la aprobación de la academia en tanto que Leonard sí, sólo para satisfacer su ego y por la necesidad de constante validación.
            Esta discusión parece ir más allá y muestra lo que Sheldon, que es físico teórico, opina sobre la física experimental. Leonard diseñó el experimento que comprobó la hipótesis de Sheldon, aunque éste último afirmaba que su hipótesis no requería de pruebas y que la academia debería creerle. Sin embargo, Leonard decide ir por su cuenta y al final de la conferencia (en la diapositiva vemos una gráfica con el título Moment of Inertia Measurements) concluye: “…los datos muestran que en temperatura que sólo acerca al cero absoluto, el momento de inercia cambia y lo sólido se vuelve supersólido que, con mucha claridad, parece un estado de la materia previamente desconocido”. Sheldon, escondido entre el público, le reclama que olvidó mencionar la parte en la que él caminaba en el parque y vio a tres niños en un juego mecánico, lo que le hizo pensar en el momento de inercia en gases como el Helio en temperaturas cercanas al cero absoluto, lo que en palabras de Penny significa que “sin la ocurrencia de Sheldon no hubieran podido hacer el experimento”.
            Es claro por qué Sheldon se piensa como el autor principal del artículo, pero su postura, me parece, es errónea en desdeñar el trabajo de Leonard. Ignoro si en la actualidad realmente exista dicho roce entre la física teórica y la experimental, pero creo que ambas deben de considerarse indispensables para el avance de la ciencia. Por ejemplo, en el estudio del nivel fónico de la lengua, Esther Herrera nos habla en su Prólogo del libro Temas de fonética instrumental (El Colegio de México, 2001) sobre el desarrollo que el estudio instrumental del aspecto material del lenguaje ha tenido recientemente y por el cual se ha permitido que la fonética se relacione de mejor manera con la fonología. Ella explica que durante mucho tiempo esta relación se vio truncada por la generalización de la escuela generativista estándar de Noam Chomsky y Morris Halle, la cual privilegiaba el aspecto simbólico a pesar de que previamente ya existían estudios de corte instrumental como el establecimiento de los correlatos acústicos de los rasgos distintivos de Roman Jakobson y Gunnar Fant. En conclusión, dice Esther Herrera:

Actualmente, el acercamiento instrumental abre una brecha promisoria que permite discutir los llamados universales fonéticos; indagar los mecanismos articulatorios de los patrones fónicos; las relaciones entre la representación fonética dada por la fonología y el hecho acústico; la motivación articulatoria del cambio lingüístico, en fin, hace posible que se tienda un puente entre la hipótesis fonológica y el dato concreto.


sábado, 20 de agosto de 2011

Inspiración música


Parece que actualmente, hablando en sentido coloquial y no enciclopédico, se entiende que una musa es la mujer a quien un poeta ama y en quien se inspira para componer sus poemas de amor. Es probable que esta idea romántica venga, precisamente, del romanticismo, en especial de poetas como Manuel Acuña quien tenía a Rosario por musa de su inspiración. Si nos volvemos al sentido enciclopédico, efectivamente la musa es la inspiración del artista o el ingenio propio y particular de cada poeta. Este último sentido viene, por supuesto, de la tradición griega clásica y latina de poetas como Homero, Hesíodo y Virgilio quienes invocaban a las musas para ser inspirados por ellas. Como sabemos, las musas eran ninfas hijas de Zeus y Mnemósine (la memoria). Información detallada sobre las musas aquí.
            De acuerdo con lo que Platón refiere en El Fedro, a través del personaje de Sócrates, la inspiración de las musas era uno de cuatro tipos de delirio (μανία) al que los hombres pueden acceder: El delirio inspirado por los dioses, el inspirado por las epidemias y azotes en castigo por un crimen cometido por algún pueblo, el inspirado por las musas y, finalmente, el que inspiran las bellezas del mundo haciendo que el alma recuerde la belleza verdadera, siendo este último el tópico central de su diálogo. De esta manera, el hombre apasionado por la belleza recibe el nombre de amante, el cual “no quiere separarse de la persona que ama porque nada le es más precioso que este objeto tan bello”.
            Retornando a la inspiración provocada por las musas, Sócrates expone:

Hay una tercera clase de delirio y de posesión, que es la inspirada por las Musas; cuando se apodera de un alma inocente y virgen aún, la transporta y le inspira odas y otros poemas que sirven para la enseñanza de las generaciones nuevas, celebrando las proezas de los antiguos héroes. Pero todo el que intente aproximarse al santuario de la poesía, sin estar agitado por este delirio que viene de las musas, o que crea que el arte sólo basta para hacerle poeta, estará muy distante de la perfección; y la poesía de los sabios se verá siempre eclipsada por los cantos que respiran un éxtasis divino.

            El mismo Sócrates, en este diálogo, es inspirado por las musas e incluso otras divinidades. Él mismo invoca a las musas, previo a la exposición de su primer discurso sobre el amor, después de que Fedro ha leído el de Lisias sobre el mismo tema:

Venid, musas ligias, nombre que debéis a la dulzura de vuestros cantos, o a la pasión de los ligienses por vuestras divinas; yo os invoco, sostened mi debilidad en este discurso, que me arranca mi buen amigo, sin duda, para añadir un nuevo título, después de muchos otros, a la gloria de su querido Lisias.

            A lo largo del primer discurso de Sócrates son varias las referencias que existen sobre esta inspiración. A medio discurso Sócrates pregunta:

Y bien, mi querido Fedro ¿no te parece, como a mí, que estoy inspirado por alguna divinidad?

A lo que Fedro responde:

En efecto Sócrates, las palabras corren con una afluencia inusitada.

Antes de retomar su discurso Sócrates dice a Fedro:

Silencio, y escúchame, porque en verdad este lugar tiene algo de divino, y si en el curso de mi exposición las ninfas de estas riberas me inspirasen algunos rasgos entusiastas, no te sorprendas. Ya me considero poco distante del ditirambo.
Pero escucha el resto de mi discurso, porque la inspiración podría abandonarme. En todo caso, esto corresponde al dios que me posee…

Definitivamente, el sentido romántico de la concepción de la inspiración de los poetas ha fusionado el delirio provocado por las musas con aquel que provoca la belleza del ser amado.

domingo, 14 de agosto de 2011

Mito griego de las cigarras

"Todavía en los escritos de Platón se conserva el procedimiento de Sócrates de exponer ideas en diálogo, porque la verdad no puede poseerse como una tradición sino sólo como un descubrimiento aislado. Esta exposición se anima con los mitos por los que se revela la naturaleza poética de Platón, lo mismo que con las brillantes ironías de muchos de sus diálogos. Los mitos señalan los huecos del sistema, puesto que sólo se introducen cuando el asunto no puede ser tratado con exacta precisión científica" (Eduardo Zeller)

No parece bien que un amigo de las musas ignore estas cosas. Dícese que las cigarras eran hombres antes del nacimiento de las musas. Cuando éstas nacieron y el canto con ellas, hubo hombres, que de tal manera se arrebataron al oír sus acentos, que la pasión de cantar les hizo olvidar la de comer y beber, y pasaron de la vida a la muerte, sin darse cuenta de ello.
    De estos hombres nacieron las cigarras, y las musas les concedieron el privilegio de no tener necesidad de ningún alimento, sino que, desde que nacen hasta que mueren, cantan sin comer ni beber; y además de ésto, van a anunciar a las musas cuál es, entre los mortales, el que rinde homenaje a cada una de ellas. Así es que, haciendo conocer a Terpsícore los que la honran en los coros, hacen que esta divinidad sea más propicia a sus favorecidos. A Erato dan cuenta de los hombres que cultivan la poesía erótica; y a las otras musas hacen conocer los que las conceden la especie de culto que conviene a los atributos de cada una; a Caliope, que es la de mayor edad, y a Urania, la de menor, dan a conocer a los que dedicados a la filosofía cultivan las artes que les están consagradas. Estas dos musas, que presiden a los movimientos de los cuerpos celestes y a los discursos de los dioses y de los hombres, son aquellas cuyos cantos son melodiosos. He aquí materia para hablar y no dormir en esta hora del día.

Sócrates, en El Fedro, Diálogos de Platón

sábado, 13 de agosto de 2011

Notas sobre la adquisición de la fonología española

Recientemente conviví varios días con mi familia en la playa, especialmente con mi sobrina, una niña de cuatro años que aún está aprendiendo a hablar y, como alguna vez dijo la maestra Dorita Pellicer, es difícil quitarse las “antenitas” de lingüista aún estando de vacaciones. Esta convivencia me hizo recordar mucho mis clases sobre adquisición del lenguaje, pues al final me parece haber descubierto (digo me parece porque la adquisición nunca ha sido mi fuerte y pues no se trata de un estudio longitudinal) el estado en el que se encuentra su sistema consonántico. Como bien indica la teoría, los niños comienzan la adquisición con un inventario fonológico que puede mostrar alguna influencia de la lengua nativa y a pesar de este sistema temprano, el vocabulario productivo del niño permanece limitado y varía de niño a niño. Algunos investigadores niegan la organización fonológica durante la adquisición de las primeras palabras, sin embargo muchos otros acuerdan en que los datos del período de las oraciones simples sí muestran esta organización. Acuerdo con esto último.
Lo importante aquí es el tema de la relación entre la competencia y la performancia de los niños, que se traduce en la adquisición como la cuestión de los niveles de representación. A grandes rasgos se pueden argumentar dos posturas. Una es, que solamente existen dos niveles de representación, es decir, que existe una organización perceptiva del niño sobre la lengua del adulto (input) y una representación fonética del niño (output), y que hay una serie de procesos del paso de uno a otro nivel. Esta postura arguye que la percepción del infante es esencialmente como la del adulto al comienzo de la adquisición por lo que existe una discrepancia considerable entre la competencia del niño y su performancia. La otra postura es que hay un nivel intermedio, al que se han referido como el nivel organizativo, donde el niño tiene una organización subyacente relacionada, aunque en distinta forma, a la representación perceptiva de las palabras del adulto. El mapeo del nivel organizativo al fonético está relativamente cercano, así que en esta visión la performancia del niño se considera mucho más cercana a su competencia (Ingram 1989: 384-5).
Yo concuerdo con la primera postura, y es que, como argumenta Bloom, los niños aprenden claramente a pronunciar con corrección las palabras comparando las que producen ellos mismos con las de los adultos que los rodean. (Alcaraz et al. 1998: 26). Para mí, el caso de mi sobrina es curioso, pues aunque sí se encuentran elementos que se señalan en la teoría, hay otros que no había escuchado antes. Por ejemplo, Minerva Oropeza, en su estudio sobre adquisición de la fonología del español como lengua materna, observa que la adquisición de /r/ y /R/ entre vocales implica su sustitución por [l] y [d], sucesivamente hasta alcanzar su plena emisión. En posición final de sílaba en interior de palabra (ante consonante) y en posición final de palabra, sólo se sustituye por [l], tras un período en que se suprime por completo. En este grupo consonántico intrasilábico, es decir, en inicio complejo de sílaba, tras un prolongado período de elisión se sustituye, primero por [y] y luego por [l], para finalmente ser realizada como /r/ o /R/ según el caso (Oropeza 2001: 131).
Mi sobrina aún no pronuncia la vibrante múltiple. Con respecto a los grupos consonánticos de oclusiva más vibrante simple, elide esta vibrante aunque hay ciertas palabras en las que sí la pronuncia, como en [letRa], pero son mínimas. Pero eso no es lo que me llamó tanto la atención sino otras cuestiones. La primera, no puede pronunciar la oclusiva alveolar sonora /d/. A principio de palabra la sustituye por una lateral /l/ y al interior de la palabra, en posición de ataque silábico, por una nasal alveolar /n/ cuando es precedida por otra igual, es decir, que se asimila regresivamente; el ejemplo más significativo es la palabra /donde/ que pronuncia [lonne]. En el primer caso, al parecer, es un “cambio de valor” (Arellanes 2006: 32), esto es, que el rasgo [+oclusivo] se convierte en [-oclusivo] conservando el punto de articulación (alveolar) y el estado glótico (sonoro). En el segundo caso la oclusiva alveolar sonora asimila el rasgo [+nasal] en detrimento del [+oclusivo].
Realmente lo que más me ha llamado la atención es que no pronuncia, en ningún contexto, las consonantes velares /k/, /g/ y /x/ y las sustituye sin distinción por una oclusiva alveolar sorda [t], lo cual concuerda, como dice la teoría, con que esta última es menos marcada que las otras tres. Así, cuando su abuela le dijo: “No hagas eso porque si no tu tía no te lo va a comprar” su respuesta fue: [si me lo tompa].
En conclusión, estoy convencido de que su sistema consonántico simplificado sólo se encuentra en el output puesto que cuando yo le hablaba con estos procesos de manera sistemática ella no era capaz de comprender del todo lo que le estaba diciendo a menos que le hablara normalmente.

Referencias
Alcaraz Romero, Víctor Manuel y Regina Martínez Casas (1998) “La fonología de las primeras palabras del español de la ciudad de México: una relectura a lo propuesto por Roman Jakobson” en: FUNCIÓN 18, Departamento de Estudios en Lenguas Indígenas, Universidad de Guadalajara, pp. 21-34.

Arellanes, Francisco (2006) Disimilación de consonantes laterales en latín y su evolución en dos lenguas romances, México, INAH.

Ingram, D. (1989) First Language Acquisition: Method, Description and Explanation, New York, Cambridge University Press.

Oropeza Escobar, Minerva (2001) “Relaciones secuenciales y procesos fonológicos en la adquisición del español como lengua materna” en: Cecilia Rojas Nieto y María de Lourdes de León Pasquel (coord.), La adquisición de la lengua materna: español, lenguas mayas, euskera, Instituto de Investigaciones Filológicas-Universidad Nacional Autónoma de México-Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, México.

martes, 9 de agosto de 2011

Uno de los registros más antiguos sobre dialectología...

Y los galaaditas tomaron los vados del Jordán a los de Efraín; y aconteció que cuando decían los fugitivos de Efraín: Quiero pasar, los de Galaad les preguntaban: ¿Eres tú efrateo? Si el respondía: No, entonces le decían: Ahora, pues, dí Shibolet. Y él decía Sibolet; porque no podía pronunciarlo correctamente. Entonces le echaban mano, y le degollaban junto a los vados del Jordán. Y murieron entonces los de Efraín cuarenta y dos mil (Jueces 12:5,6)

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