viernes, 30 de septiembre de 2011

La dialectología funcional-tipológica

En los trabajos de Walter Bisang (2004) y Bernd Kortmann (1999) se presentan argumentos sobre una perspectiva integracional en cuanto a la relevancia de los estudios de dialectología para la tipología y los de ésta para la dialectología. De igual manera señalan la relevancia de la sintaxis en la dialectología y la del contacto en la tipología. Presentan también los métodos que cada una de estas disciplinas lingüísticas llevan a cabo por separado para tratar de integrarlas en estudios concretos.
Bisang (2004:12) expone que los dialectólogos se concentran en motivaciones sociales e históricas de la variación a través de los dialectos, mientras que los tipólogos se interesan en patrones universales de variación a través de las lenguas y su motivación por la cognición humana y el discurso. Este mismo autor indica los métodos de la dialectología para obtener datos: recurrir a cuestionarios directos o indirectos, las fuentes son los informantes mismos y, de hecho, los criterios para seleccionarlos varían. Aunque hay “hablantes prototípicos” más bien los criterios se adecúan al investigador. Sus resultados se publican en mapas. Puede haber mapas de muestra que presentan la distribución espacial de toda la variación sobre un solo ítem y mapas interpretativos los cuales únicamente presentan variantes que se interpretan como predominantes en un área determinada y se orientan más a conclusiones generales. En ambos tipos de mapa, las regiones o áreas que difieren en una variable que sea de interés se pueden separar por líneas llamadas isoglosas (Bisang 2004:18).
En cambio, en la tipología los datos se recolectan de gramáticas descriptivas, material textual y elicitación en hablantes nativos sobre la base de conceptos semánticos o cognitivos. En ocasiones, los cuestionarios se usan para asegurarse de que se cubren todos los aspectos de un concepto para cada lengua que se analiza. Los problemas que sus métodos presentan son que la elicitación directa implica cierta distorsión porque el hablante nativo provee la información en un espacio sociolingüístico artificial o porque inconcientemente el lingüista involucra sus expectativas que lleva consigo previamente. Por otro lado, la elicitación indirecta por medio de un cuestionario implica un distanciamiento entre el hablante de la lengua y el tipólogo (Bisang 2004:19).
Esto es notado por Kortmann (1999) cuando declara que la tipología está orientada a estudiar la variedad estándar de una lengua y que a menudo es mera necesidad, y que la dialectología sólo se incluye de vez en cuando y de una manera poco sistemática. Bisang (2004:19 y 21) dice que en un estudio tipológico las lenguas analizadas generalmente son parte de una muestra que necesita ciertos criterios para evitar una sobrerepresentación de ciertas estructuras lingüísticas, por lo que los dos criterios más importantes son: la relación genética y la cercanía geográfica de las lenguas seleccionadas. Ambos criterios implican factores sociales. La relevancia de la relación genética consiste en asumir que existe coherencia estructural entre lenguas derivadas de una comunidad lingüística histórica que se separaron en diferentes comunidades lingüísticas. La relevancia de la cercanía geográfica consiste en el contacto entre hablantes de diferentes lenguas y su impacto en la convergencia estructural. Otros criterios pueden ser las similitudes culturales entre los hablantes y la accesibilidad a descripciones gramaticales adecuadas.
De acuerdo con Bisang (2004:25) los tipólogos parten de áreas definidas cognitiva o pragmáticamente para observar los formatos de expresión morfosintáctica atestiguados en una muestra de lenguas. Ellos toman como tipo un rasgo estructural particular asociado a una construcción particular en una lengua particular. De esta forma es posible ver si hay patrones universales de covariación entre la presencia o ausencia de ciertos tipos. Entre las diferencias entre la dialectología y la tipología vemos que para la primera la dimensión geográfica es de central importancia, mientras que para la segunda es un criterio relevante para construir una muestra de lenguas y para excluir la sobrerepresentación de ciertas estructuras producto de la convergencia inducida por el contacto y así poder definir y delimitar lo que es un área lingüística, es decir, un área que incluye lenguas que pertenecen a más de una familia pero que muestran rasgos en común que se encuentran como no pertenecientes otros miembros de una de las familias.
Kortmann (1999) dice que los estudios dialectológicos estudian normalmente la distribución de ítems léxicos y patrones fonológicos como la entonación, y que no se ve mucho la cuestión sintáctica. Bisang (2001:31) apunta que es necesario integrar la dialectología y la tipología para descubrir patrones universales de variación lingüística y para obtener una mejor base de la cual se puedan construir motivaciones de la cognición y el discurso.
Kortmann (1999) ejemplifica esto con tres estudios de caso en dialectología del inglés con respecto a la sintaxis (la cual cabe, por supuesto, en la tipología): cláusulas de relativo, pronombre personales y la negación. Por su parte, Bisang (2004:18) presenta un enfoque de variabilidad que se concentra en la covariación de variables estructurales tal como se usan por hablantes individuales o en ciertos dominios geográficos u otros. Estudia cinco lectos de Anniston, Alabama, EE.UU. donde establece una jerarquía con respecto al uso de was en lugar de were con pronombres de plural. Este tipo de conclusiones son muy comunes en la tipología lingüística:

they > NPpl > we > you(pl) > there

Es decir, se puede concluir que una persona de Anniston que no use el verbo con el número en concordancia con el pronombre en un punto de la jerarquía también lo usará hacia la derecha de esa jerarquía.
En resumen, como bien apunta Kortmann (1999) lo que se proponen estos estudios es crear material dialectológico con muestras representativas de áreas dialectales, así como abordar a los informantes con cuestionarios de estilo tipológico para fenómenos sintácticos individuales. Algo muy importante es que permite determinar los límites en los que las gramáticas de los dialectos pueden variar; y juzgar el ámbito de la variación transdialectal contra el ámbito de la variación translingüística determinada por la tipología.

Bibliografía

Bisang, Walter. 2004. Dialectology and typology – An integrative perspective. B. Kortmann (Ed.). Dialectology meets Typology: Dialect Grammar from a Cross-linguistic Perspective. Amsterdam: Walter de Gruyter. 11-45.

Kortmann, Bernd. 1999. Typology and dialectology. B. Caron (Ed.). Proceedings of the 16th International Congress of Linguists, Paris 1997. CD-ROM. Amsterdam: Elsevier Science.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Sobre el estudio de la filosofía (1953). Por Karl Jaspers

En el filosofar se trata de lo incondicional, verdadero y propio que se hace presente en la vida real. Todo hombre en cuanto hombre filosofa. Pero intelectualmente y con coherencia es importante adueñarse de la esencia de la filosofía rápidamente. El pensamiento filosófico sistemático requiere un verdadero estudio. Este estudio encierra en sí tres caminos.
     Primero, el tomar parte de la investigación científica. Ésta tiene sus dos raíces en la ciencia natural y en la filología y se ramifica en una casi inabarcable multitud de especialidades científicas. La experiencia de las ciencias, de sus métodos y de su pensar crítico hace adquirir una actitud científica que es supuesto indispensable de la veracidad en el filosofar.
     Segundo, el estudio de grandes filósofos. No se llega a la filosofía sino por el camino de su historia. Este camino es para el individuo un trepar, digámoslo así, por el tronco de grandes obras originales. Pero este trepar sólo tiene éxito cuando parte del impulso original de un interés actual, cuando parte del propio filosofar que se despierta en el estudio.
     Tercero, el vivir a conciencia diariamente, la seriedad de las resoluciones decisivas y la responsabilidad de lo hecho y experimentado.
     Quien omite uno de los tres caminos no llega a un claro y verdadero filosofar. Por eso es la cuestión para cada cual, principalmente para cada joven, la forma determinada en que recorrerá estos caminos; pues sólo una pequeña parte de lo asequible a lo largo de ellos logra conseguir él mismo. La cuestión se divide en éstas:

¿qué determinada ciencia intentaré llegar a dominar hasta el fondo como un especialista?
¿cuál de los grandes filósofos voy no sólo a leer sino a estudiar a fondo?
¿cómo voy a vivir?

     La respuesta sólo puede encontrarla cada uno por sí mismo. No puede fijarse como si fuese un contenido determinado, ni puede tener una precisión definitiva, ni venir desde fuera. Principalmente la juventud debe mantenerse en estado de posibilidad y ensayos.
    Por eso el consejo es éste: decidirse con resolución, pero tampoco esto al azar y capricho, sino con la gravedad propia de la continuidad en lo intentado que hace del trabajo sucesivo una construcción.

sábado, 10 de septiembre de 2011

No niños, no alucinan. Esto, pequeños amigos, es una shwa...



En el capítulo 19 de la segunda temporada de Los Simpson, titulado "El sustituto de Lisa", hay una referencia que no había entendido antes del 2007, que fue el año en que inicié la maestría en lingüística. En la licenciatura ya había tomado un curso en fonética y fonología pero he de decir que fue muy precario y ni siquiera vimos el Alfabeto Fonético Internacional. Es por eso que nunca entendí cuál era el chiste en la referencia que el prefecto Skinner hacía sobre la shwa. El chiste, me parece, está en que Skinner les está enseñando algo de fonética y fonología inglesa a los niños, lo cual parece ser un tema muy difícil para niños de segundo de primaria. Supongo que escogieron la shwa, una vocal central media, porque el símbolo fonético que la representa es una e que está de cabeza, y por eso la referencia de "No niños, no alucinan". Esta vocal se encuentra como un fonema en idiomas como el inglés, el francés y en gran variedad de lenguas mexicanas por mencionar algunos (en español puede aparecer sólo fonéticamente). Y parte del chiste está en que la mayoría de los hablantes no es consciente de la fonología de su(s) idioma(s) y en general, sobre todo los hablantes estudiados, están muy apegados al concepto de "letras", que es lo primero que uno debe dejar al dedicarse a estas ramas de la lingüística. Por ejemplo, en una ocasión yo le explicaba a un "pariente" canadiense que tengo que el inglés consta de 12 vocales (sin contar los ocho diptongos) pero él insistia en que sólo tiene cinco: a, e, i, o, u; obviamente, él no podía separar las letras de los sonidos. El alfabeto de un idioma y la fonología del mismo son dos sistemas completamente distintos. Es por eso que para los angloparlantes es muy importante el famoso spelling, pues es claro que en ese idioma no está representada la fonología en el alfabeto (aunque ningún alfabeto o silabario lo hace). En español ocurre que se tienen más letras en el alfabeto que fonemas en el idioma (en México se usan 30 letras en el alfabeto mientras que nuestro español cuenta con 22 fonemas) y debido a eso es que se tienen muchos errores de ortografía, en especial cuando dos o más letras representan un mismo fonema. No obstante, los gramáticos griegos y latinos clásicos ya hacían esta distinción puesto que reconocían muy bien la diferencia entre στοιχειον / γράμμα y ELEMENTUM / LITERA respectivamente.

viernes, 9 de septiembre de 2011

¿INFLUENZIA?

Seguramente usted habrá escuchado en más de una ocasión, durante la ya lejana psicosis con el virus AH1 N1, que alguna persona al hablar sobre el tema dijera: "influenzia". De hecho me atrevo a decir que a usted mismo le habrá ocurrido esto. Pero no se preocupe, pues incluso escuchamos que el Presidente de la República también cometiera este error. No obstante, esto tiene una explicación que por supuesto no es la de "no saber hablar bien". Lo que ocurre es que al hablar, en nuestro cerebro se lleva a cabo el proceso neurolingüístico del "acceso al léxico" el cual consiste en dos partes: la primera es acceder al componente semántico y posteriormente se accede al componente fonológico. Esto lo han comprobado estudios de neurolingüística, y la prueba más contundente ha sido el fenómeno de "tener la palabra en la punta de la lengua" puesto que la persona ya habría accedido a la semántica pero no a la fonología. Entonces, el decir "influenzia" por "influenza" es un fenómeno similar pero que en este caso tiene que ver con la frecuencia de uso de una palabra, es decir, que a menos que usted sea epidemiólogo la palabra "influenza" no es frecuente en su léxico, por lo tanto al hablar de manera fluida el componente fonológico presenta en ocasiones una palabra más común que es "influencia" (debido a la similitud fonética de ambas palabras) aunque por supuesto semánticamente uno se está refiriendo a la enfermedad.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Language as a Window into Human Nature by Steven Pinker

Este video de Steven Pinker lo vi en uno de mis blogs favoritos y trata sobre el uso del lenguaje y su relación con el pensamiento en situaciones sociales determinadas y la diversidad de significados que resulta de la interacción entre los participantes en la comunicación. Espero lo disfruten, es muy bueno.

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