sábado, 22 de octubre de 2011

Van Dijk, Teun A. “¿Un estudio lingüístico de la ideología?” en: Discurso y Educación. Ensayos en Honor a Luis A. Gómez Macker, Giovanni Parodi Sweis, Editor, Ediciones Universitarias de la Universidad Católica de Valparaíso (Chile), 1999, pp. 27-42.

Teun A. Van Dijk esboza una teoría para los estudios lingüísticos de las ideologías partiendo de que éstas se “expresan y reproducen” por el uso de la lengua, entre otras prácticas sociales. Se centra en el lenguaje porque considera que una ideología es “inconcebible” sin su uso. Arguye que son pocos los lingüistas con “preocupación social” que han hecho este tipo de estudios, mientras los científicos sociales que sí los han llevado a cabo no tienen la preparación pertinente o la teoría más reciente para hacerlo. Antes de entrar directamente a la relación entre lenguaje e ideología, Van Dijk critica el concepto tradicional de diversos estudiosos y explica su propio concepto. Rechaza que una ideología sea inherentemente negativa ya que no se identificará únicamente con el sistema de creencias de los grupos dominantes sino con el “sistema básico de creencias que subyace a la cognición social de una grupo”. Además del hecho de que las creencias ideológicas pueden expresarse y reproducirse por medio del lenguaje, otra relación que tiene este último con la ideología según Van Dijk es que el contenido semántico de las oraciones o discursos del lenguaje se constituye por las proposiciones ideológicas; y uno más es la expresión de creencias específicas, a las cuales denomina “modelos mentales”. La propuesta de Van Dijk determina que para acceder a la parte sicológico-cognitiva de grupos determinados en una sociedad y/o cultura es necesario, por un lado, estudiar la semántica de las proposiciones de los miembros de esos grupos, y por el otro estudiar la formas lingüísticas puesto que éstas generalmente se encuentran afectadas por la ideología.

     Teun A. Van Dijk propone que las ideologías pueden y deben de estudiarse desde el punto de vista del análisis lingüístico. Aunque advierte que el lenguaje no es la única práctica social que cumple esta función de expresar y reproducir las ideologías, para este autor no es posible su existencia o supervivencia sin su uso, por ejemplo, no existiría el indigenismo en América Latina de no ser por miembros de grupos determinados que propugnan reivindicaciones políticas y sociales para los indígenas. Esto es llevado a cabo por medio de discursos, mensajes en medios de comunicación y a través de diversos tipos de producción literaria, ya sea para los miembros de esos grupos o para convencer a los miembros de otros grupos. Hay que señalar que Van Dijk establece un concepto más amplio de ideología y entiende ésta como el “sistema básico de creencias específicas que subyace a la cognición social de cualquier grupo en una sociedad determinada”, y les atribuye un carácter inherentemente social, de la misma manera en que una comunidad lingüística comparte el código del sistema lingüístico. Esto permite hacer una distinción entre la ideología de un grupo determinado y el “uso personal” de esa ideología, tal como la distinción que podemos hacer cuando hablamos del lenguaje, por un lado tenemos la lengua, el sistema que toda la sociedad tiene en común, y por el otro el habla, que es el empleo personal de ese sistema. Una ideología puede ser ese conjunto de creencias que pueda tener un grupo de “jóvenes punk” con respecto al sistema de gobierno o a la democracia, pero tal vez cada miembro expresará una creencia personal que se salga del rango de su ideología grupal. De ahí Van Dijk afirma que sería posible acceder a los modelos mentales del grupo de “jóvenes punk” analizando las formas lingüísticas de las proposiciones expresadas por los miembros ya que estas formas se encuentran influenciadas por la ideología; y no tanto en enunciar netamente las creencias ideológicas, que entre ellos ya se piensan sabidas y entendidas por el grupo, sino, como él mismo menciona: “por las discusiones sobre la aplicación de principios ideológicos generales a la evaluación de nuevas situaciones, grupos, tareas o tipos de acontecimiento”.

     El análisis que Teun A. Van Dijk propone para las ideologías es positivo porque además de promover la interdisciplinariedad entre ciencias sociales y disciplinas lingüísticas, nos permitiría acceder a los modelos mentales de los diferentes grupos que componen a las sociedades. Este es otro punto a favor de su propuesta, puesto que el concepto de ideología de Van Dijk incluye a cualquier clase de grupo siempre y cuando se comparta un conjunto o sistema de creencias fundamentales, básicas y especialmente específicas. Sin embargo, aunque el mismo autor lo advierte, no profundiza en el concepto de grupo. Me parece que tiene razón cuando dice que son pocos los lingüistas con conciencia social, porque es raro que un lingüista aplique sus conocimientos en algo que no aporte nada a alguna a la teoría lingüística pura, y de la misma forma un científico social que no tenga la intención recién mencionada difícilmente adquirirá los conocimientos pertinentes para poder aplicarlos. De hecho Van Dijk profundiza en una teoría de la ideología y sólo propone la lingüística como una herramienta, como un canal por el cual llegar a la cognición social de los miembros de los grupos.

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