martes, 31 de marzo de 2015

“EL ENFOQUE FUNCIONAL AL LENGUAJE Y EL ENFOQUE TIPOLÓGICO A LA GRAMÁTICA” DE TALMY GIVÓN

En esta lectura Givón nos ofrece los antecedentes el enfoque funcional en la lingüística (y otras ciencias) así como una crítica al estructuralismo que por mucho tiempo dominó en los estudios del lenguaje. Givón explica que al tratar de rastrear los orígenes del enfoque funcionalista del lenguaje, sus antecedentes no se encuentran principalmente en los trabajos de lingüistas sino más bien en el de antropólogos, psicólogos, biólogos y aún en el de los filósofos. Sin embargo, muestra que pueden encontrarse antecedentes en algunos lingüistas importantes como son Sapir, Jespersen, Zipf y otros, aunque menciona que el mejor punto de partida del funcionalismo se encuentra en la biología desde hace al menos dos mil años.
En su crítica al estructuralismo explica que éste parte de la idea de que la estructura es autónoma y arbitraria y que por lo tanto no requiere explicarse o que se explica por sí misma. Esto se debe, de acuerdo con Givón, a que los estructuralistas toman tres propuestas de Saussure como dogmas de su enfoque: la arbitrariedad del signo (el cual los estructuralistas extendieron a la gramática), el de idealización (dicotomía lengua-habla) y el de segregación de lo diacrónico y lo sincrónico (extensión de la idealización por la cual se libraban de explicar el cambio en curso).
El enfoque funcional de Givón desciende directamente de la relación entre la sintaxis y el significado tal como fue concebido por Chomsky (1965). Aunque el generativismo clásico insistía en la arbitrariedad y autonomía de la gramática, se admitía que la estructura sintáctica profunda se encuentra en correspondencia biunívoca al significado proposicional. Entonces, Ross y Lakoff (1970) retoman ese período funcional y rechazan la autonomía de la sintaxis. Autores posteriores, en un funcionalismo temprano, se concentran en la relación entre la gramática y la semántica proposicional, en que los estudios gramaticales tengan en cuenta correlaciones de niveles de análisis de la lengua, y sobre todo, en que las construcciones objeto de estudio se actualicen en el discurso.
            El enfoque funcionalista de Givón considera que el análisis de la gramática no es aislado, sino que parte de un conjunto o de un andamiaje cognitivo. Esto es debido a que se considera que el lenguaje tiene dos funciones primarias que son representar y comunicar el conocimiento o la experiencia de manera que se tienen dos subsistemas: la representación del sistema cognitivo (con tres niveles: el lexicón conceptual, la información proposicional y el discurso multiproposicional) y el sistema de codificación comunicativa (con dos instrumentos de codificación: los códigos senso-motores periféricos y el código gramatical).
El lexicón es todo el acervo de información que los humanos tienen, cultural, psicológico, social. Todo el conjunto de reglas que tenemos. Las proposiciones son eventos comunicativos que tienen información como unidad mínima. La propuesta de un discurso multiproposicional se debe a que las estructuras aparezcan descontextualizadas. La interacción entre palabras, preposiciones y discurso es muy importante. Saber que la unidad palabra forma parte de una proposición y que esa preposición forma parte de un discurso. El objeto de estudio y la unidad de estudio de la sintaxis funcional es la proposición.
La gramática es la última incorporación evolutiva a la comunicación humana. Existen dispositivos de codificación de una gramática primaria y niveles más abstractos de la organización gramatical. Dentro de la gramática primaria tenemos morfología, entonación (contornos melódicos a nivel de cláusula, acento y tono a nivel de palabra), rítmica (ritmo y longitud) y orden secuencial de palabra y morfemas. Posteriormente se habla sobre los niveles más abstractos de la organización gramatical (organización jerárquica de los constituyentes, etiquetas de las categorías gramaticales, alcance y relevancia de la relaciones, y relaciones de gobierno y control. La gramática desde el enfoque funcional tiene dos perspectivas, la primera es, una gramática primaria y la segunda, una organización gramatical con unidades más abstractas. Lo que hace la gramática es codificar las proposiciones semánticas y la coherencia del discurso simultáneamente. Su alcance funcional no está tanto en la información contenida en la cláusula sino en las relaciones de coherencia entre lo proposicional y su contexto discursivo más amplio y no implica que no se sobrepongan o interactúen entre los dos, se cohesionan formas y funciones.
El mismo tema semántico proposicional que puede existir en varios tipos de cláusula es explicado en el estructuralismo como relaciones de co-ocurrencia, mientras que en el generativismo son llamadas “estructura sintáctica profunda de las cláusulas”. En el enfoque funcional los varios tipos de cláusula, o variantes estructurales, que se encuentran en la gramática de una lengua no son más que embalaje gramatical diferencial de semántica proposicional contenida en diferentes dominios funcionales pragmático-discursivos.
            Parte de la crítica de Givón a los estructuralistas es que al dar por sentada la arbitrariedad de la gramática dejan de lado la necesidad de mirar los universales gramaticales puesto que la aparente gran diversidad de estructuras por la cuales las lenguas humanas pueden ejecutar las funciones comunicativas se han tomado como evidencia “a primera vista” en contra de los universales. Por su parte, el enfoque funcional ha formado parte de la visión tipológica de la diversidad gramatical translingüística. Givón afirma que la tipología gramatical translingúística no tiene ningún sentido a menos que se base en una definición no estructural del dominio funcional que deba ser tipificado.
            Con respecto al estudio del significado el enfoque funcional trabaja con los conceptos de categoría, continuos y prototipos, los cuales tienen sus antecedentes tanto en la filosofía, en la psicología y por supuesto en la lingüística.
            El enfoque funcional de la gramática se funda en el supuesto de que la gramática es motivada adaptablemente y que por lo tanto no es arbitraria en principio. El asunto de la naturaleza de la gramática se llamó iconicidad. La iconicidad de la gramática no es absoluta sino que más bien es una cuestión de grados. En la mayoría de las construcciones gramaticales, más recursos icónicos (principios) se entremezclan con más recursos simbólicos (reglas).
            La iconicidad relaciona forma y función. Entre los principios de la organización gramatical icónica, también llamadas “reglas de la protogramática”, se cuenta con:
-Reglas de entonación
-Reglas de espaciado
-Reglas de secuencia
-Reglas de cantidad
            La noción de marcación está implícita en el enfoque del tema y las variaciones de la sintaxis. Una noción explícita de marcación entró a la lingüística estructural a través de la Escuela de Praga. Inicialmente era un refinamiento de la noción de “valor lingüístico” de Saussure en oposiciones binarias. Ellos notaron que las distinciones primarias en fonología y gramática eran sistemáticamente asimétricas: un miembro del par contrastante se caracterizaba por la presencia de una propiedad mientras que el otro se caracterizaba por su ausencia (la oposición privativa de Troubetzkoy). La asimetría sistemática del contraste lingüístico fue una reflexión necesaria de la naturaleza jerárquica de las estructuras lingüísticas.
            Los estructuralistas a menudo se contentaban con el aspecto más de la marcación, la de complejidad estructural, al observar que el caso marcado era más complejo, y el no marcado era menos complejo. Sin embargo, para los funcionalistas, observar una preferencia sistemática en complejidad formal era fenomenología y por lo tanto eran hechos que demandaban explicación. Al intentar entender la distribución preferencial de la complejidad estructural en la construcción gramatical, el rasgo más notable que se relaciona con ella era una asimetría paralela en la frecuencia de distribución: la categoría marcada es menos frecuente en los textos (discursos) y la no marcada era más frecuente. Básicamente, la marcación puede ser vista como el principio de iconicidad gobernante que expresa la correlación entre complejidad estructural y funcional.
            Givón afirma que uno también puede notar que la marcación es por excelencia un fenómeno dependiente del contexto. La misma estructura puede ser marcada en un contexto y no marcada en otro. Por ejemplo, en lenguas como el inglés y el español (pero no es el caso por ejemplo para el maya) las cláusulas en voz activa predominan, en términos de la frecuencia, en la comunicación oral cotidiana; mientras que las cláusulas de voz pasiva y las de sujeto impersonal predominan en el discurso académico. Y Givón pregunta: ¿qué tipo de cláusula es el caso marcado y cuál el no marcado? Responde: En el contexto de la comunicación oral cotidiana, la voz pasiva es el caso marcado. En el contexto del discurso académico la voz activa lo será. Por lo tanto, la marcación atañe no solamente a categorías lingüísticas sino también a los contextos comunicativos en los que están inmersas.

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